Justiniano y Teodora
0 votos

Justiniano y Teodora

En Italia existe una antiquísima iglesia donde uno puede encontrarse con unas imágenes llenas de colores y personajes pétreos. Nos referimos a los mosaicos de la Iglesia de San Vital, en Rávena, que ilustran los majestuosos rostros del emperador bizantino Justiniano, la emperatriz Teodora, y sus correspondientes séquitos.

image

¿Quién fue esta pareja de emperadores que observan seriamente al visitante que se interna en San Vital? ¿Por qué están retratados en los muros de esa iglesia, lejos del lugar en que nacieron?

Porque si bien aparecen representados majestuosamente, Justiniano y Teodora tuvieron orígenes humildes. Flavius Petrus Sabbatius Iustinianus, como se llamaba en realidad Justiniano, había nacido hacia el año 482 d.C. en Tauresium, Tracia (actual Serbia), y era un ilirio de cultura latina.

image

Su formación intelectual fue sobre todo jurídica, fue un administrador atento y un incansable trabajador. “El emperador que no duerme nunca”, lo llamaron sus contemporáneos. Un alto concepto del deber y también de sus derechos guió siempre su conducta. “¿Qué hay más grande y más santo que la majestad imperial?”, hizo escribir al frente del código justiniano.

El emperador Justiniano, conservador y vinculado al pasado glorioso del imperio romano, se consideró encargado de restaurar el poder como el elegido de Dios, el jefe del pueblo elegido, a quien correspondía el cuidado de restablecer la unidad de la Iglesia.

image

Sin embargo, el hombre no carecía de debilidades, tenía gran valor para concebir vastas empresas, pero era precavido y muy orgulloso de su autoridad, lo que lo convirtió en un emperador de vanidad increíble: dio su nombre a 27 ciudades, a ciertos cuerpos de funcionarios, y a una clase de estudiantes.

A Justiniano le preocuparon siempre las conspiraciones, un problema muy recurrente en la historia de Bizancio. Según su cronista bizantino, “tenía los oídos abiertos a la calumnia, y toleraba mal el éxito de sus subordinados”. Belisario y Juan de Capadocia experimentaron peor que nadie esta faceta de su comportamiento.

Su esposa, Teodora, la emperatriz de Bizancio, ejerció una gran influencia sobre este espíritu vacilante, como lo indica el importante lugar que ocupa su imagen en la iglesia de San Vital, realizada por orden del mismo Justiniano.

image

En su juventud, el destino de Teodora no dejaba presagiar nada. Su vida temprana estaba rodeada de misterio. Las tradiciones más favorables cuentan que había llegado de Paflagonia a Constantinopla como tejedora de lana.

Sin embargo, Procopio, en su Historia secreta, afirma que era hija de un domador de animales salvajes, y que Teodora había sido actriz y prostituta, y, antes de vestir de púrpura imperial, una larga carrera la había arrastrado por las populosas ciudades de Oriente.

A decir verdad, parece difícil refutar esas aseveraciones: Teodora –esto al menos es seguro- tuvo hijos antes del matrimonio, y sin duda fue actriz (una profesión desdeñable en aquél entonces), porque Justiniano hubo de promulgar una ley que autorizase a las actrices arrepentidas a tomar esposo legítimo, lo cual hasta entonces estaba prohibido.

image

Más allá de su pasado, como emperatriz Teodora demostró una gran dignidad, sin renegar nunca de sus orígenes. Durante todo su reinado protegió a las mujeres, y ayudó a centenares de actrices y prostitutas a salir de su situación.

Teodora siempre conservó su enemistad con la aristocracia, llegando hasta obligar a los senadores a prosternarse ante ella. Pero al mismo tiempo supo demostrar un gran valor, no vaciló en intervenir en la vida política, en combatir el gran proyecto occidental de Justiniano, y en proteger a los monofisitas que perseguía la ley imperial. Hasta su muerte en 548, presidió los destinos del imperio al lado de Justiniano, como en las pinturas de Rávena.

 

Fuentes: Pietri, L.: La Edad Media (siglos V al XV), El mundo y su Historia, Argos / Cameron, A.: El Mediterráneo en la Antigüedad Tardía (395-600) /Imágenes: Wikipedia

Deja tu comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

3 Comentarios

  1. Víctor dijo...

    El artículo es curioso, pero no trata nada sobre arte. No se menciona que se encuentran en las paredes del ábside, que son mosaicos, la composición de la escena, etc. A la persona que le gusta este tipo de artículo creo que echa de menos este tipo de información.

    Responder