Celebracion Año Nuevo Chino
Las celebraciones del Año Nuevo Chino o Lunar, es una de las mas importantes para el pueblo chino mundial y una de las mas coloridas para el resto de las personas que la disfrutamos.
Se basa en el calendario lunar y no en el gregoriano, por eso la fecha. Es una celebración llena de jubilo y colores, un tiempo que se dedica a la familia y a los amigos.
Se inicia el día 24 del duodécimo mes lunar. En ese día, según la tradición, varios dioses ascienden al cielo para presentar informes acerca de la vida en la tierra a Jade, que es la deidad suprema del Taoísmo.Las familias queman papel moneda para pagar los gastos del viaje de los dioses

Su origen se basa en leyendas que van cambiando a lo largo del tiempo. Una de ellas cuenta que una bestia llamada Nien se comía a las personas en la víspera del año nuevo. Según esta creencia china a Nien se lo espantaba con el color rojo, la luz que provocaba el fuego y los ruidos muy fuertes. Por ello es que para mantener lejos a las bestias las personas pegaban papeles rojos en sus puertas, a las que iluminaban con antorchas y se encendían petardos toda la noche.
El día siguiente amanecía triunfante ya que se habría alejado a Nien por un año más. Lo que perdura de esta tradición es el saludo popular de año nuevo “kung-hsí” que quiere decir felicitaciones.
Las familias chinas practican las 5 bendiciones de año nuevo, esto es , colocarle un nombre a cada plato y de esta manera asegurar la buena suerte del año venidero. Los nombres son: Longevidad, riqueza, paz, sabiduría, y rectitud.
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Don Carnaval y Doña Cuaresma
Hace poco tuve la oportunidad de armar un rompecabezas, una pintura de esas que están llenas de personitas y detalles raros, cada cual con su significado escondido. Investigando sobre la imagen, me encontré con que era un cuadro del flamenco Pieter Brueghel, hecha en 1559, y se titulaba Het Gevecht tussen Carnival en Vasten: El Combate entre Don Carnaval y Doña Cuaresma.
El título de la obra me abrió la puerta para entender algunas de las escenas que estaban dibujadas, especialmente la central, dos grupos de personas enfrentándose, como en una justa caricaturesca. A la izquierda, un gordinflón montado en un barril, parecía demostrar despilfarro y exceso. Enfrentada, a la derecha, una figura flaca y pálida, arrastrada por clérigos, indicaba abstinencia y sobriedad. Así ilustraba Pieter Brueghel la oposición entre el Carnaval, período festivo que va desde el 6 de enero hasta el Miércoles de Ceniza, y la Cuaresma, tiempo de reflexión y preparación espiritual previo a la Pascua cristiana.
Como contexto a la justa entre el Carnaval y la Cuaresma, el pintor situó una taberna a la izquierda y una iglesia a la derecha. Como puede verse a lo largo de la pintura, la escena está repleta de campesinos desempeñando diversas tareas. El alimento que acompaña a varios de los personajes nos ayuda a entender a cuál de los dos contrincantes pertenece cada uno. Durante la Cuaresma, las carnes rojas y los huevos no estaban permitidos.
Las mujeres que venden pescado en la calle responden así a la Cuaresma, mientras que, no lejos, otro extraño personaje se opone a ella cocinando unos deliciosos panqueques. A la derecha, saliendo de la iglesia, un grupo de personas se comporta correctamente y ayuda a los mendigos. A la izquierda, por el contrario, en la puerta de la taberna, la gente baila y toca instrumentos musicales, festejando el Carnaval.
Ahondando un poco más en la historiografía del tema, encontré que este “combate” era una escena recurrente en la literatura medieval y moderna. Antes de la pintura, existieron otras obras literarias donde aparecían personificados el Carnaval y la Cuaresma, batallando. El primer registro escrito figura en el Libro del Buen Amor , del Arcipreste de Hita Juan Ruiz. Don Carnaval es derrotado y encarcelado, pero el Domingo de Ramos, al comenzar la Semana Santa, logra escapar.
Durante los siguiente siglos de la Modernidad, el tema volvió a repetirse en romances de Juan del Encina, Miguel López de Hornubia, y otros escritores europeos. Una imagen muy clara que se desprende del Combate entre Don Carnaval y Doña Cuaresma es la oposición complementaria que usó Cervantes para ilustrar a Sancho Panza y a don Quijote, el Caballero de la Triste Figura.
Fuentes:
- Martin, G., Bruegel, Bracken Books, Londres, 1984
- Augustin Redondo. Otra manera de leer el “Quijote”: historia, tradiciones culturales y literatura. Madrid: Castalia, 1997.
Imágenes: Wikipedia
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De dónde viene el Carnaval
Cuando hay que explicar de dónde viene el Carnaval hay que hablar de culturas, creencias y tradiciones. Todas mezclándose durante más de 2.000 años, resistiendo los cambios, amoldándose a ellos. Caos, vorágine cultural, fusión de costumbres, eso es el Carnaval.
Técnicamente hablando, el Carnaval es el período cristiano que comienza el día de la Epifanía (al finalizar el 6 de enero las Fiestas) y el Miércoles de Ceniza (comienzo de la Cuaresma, tiempo de reflexión y abstinencia). Las fechas varían dependiendo de la Pascua (¡que a su vez depende del movimiento lunar!), pero el sentido común inunda estas celebraciones, y sin tanto cálculo erudito, los festejos más espectaculares se centran en el mes de febrero.
El Carnaval es un tiempo, entonces, que se opone a la privación de la Cuaresma, es el momento de comer, de beber, y de festejar. Originariamente, eran los romanos los que dedicaban unos días de febrero a “honrar” así al dios Fauno (Pan, en griego), personaje relacionado con el caótico Dionisio.
Como muchas costumbres romanas (por ejemplo, la celebración navideña), esta también pasó a formar parte del cuerpo de tradiciones cristianas, cuando los primeros cristianos se encontraron con que era más fácil evangelizar a las masas si se respetaban algunas de sus costumbres más arraigadas.
Fue así que el carnaval romano fue adoptado por el Cristianismo, y de la mano de la religión, llegó a todos los rincones europeos y, lógicamente, a sus colonias americanas.
En las colonias, a esta naturaleza romana y cristiana del Carnaval, hay que sumarle la americana, que con la fuerza de las culturas prehispánicas, y afroamericanas (a través del tráfico de esclavos), volvió a replantearse, con nuevos y ricos componentes aportados por los pueblos nativos.
Así, el Carnaval nunca es el mismo en todas las ciudades. Si bien los Padres de la Iglesia fijaron alguna vez las características técnicas del período previo a la Cuaresma, cada pueblo lo hizo suyo en la práctica, festejándolo con sus tradiciones, dándole su color local.
Hoy los carnavales más famosos se festejan en Venecia, España, y América del Sur y, en ellos, el aspecto religioso apenas puede detectarse. Es un gran festejo de la cultura, en donde la religión tiene su lugar, pero sólo como un elemento más –y no central- entre los muchos que la conforman día a día.
Foto: Anna Pagnacco
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