Cuándo se celebra el Día de la Tierra 2020 y por qué se celebra

La Tierra es un planeta perfecto, en constante equilibrio, hasta que el ser humano interviene, degradándolo, contaminándolo y sobreexplotando. Ante esta necesidad, se ha establecido un día Internacional para tratar los problemas que sufre nuestro planeta, es el Día de la Tierra. Cuándo se celebra el Día de la Tierra 2020 y por qué se celebra, […]
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La Tierra es un planeta perfecto, en constante equilibrio, hasta que el ser humano interviene, degradándolo, contaminándolo y sobreexplotando. Ante esta necesidad, se ha establecido un día Internacional para tratar los problemas que sufre nuestro planeta, es el Día de la Tierra. Cuándo se celebra el Día de la Tierra 2020 y por qué se celebra,  lo vamos a ver a continuación.

Cuándo es el Día de la Tierra

Se estableció el día 22 de abril como Día Internacional de la Tierra, avalado por la ONU, como un día especial en el que visibilizar los problemas que sufre y repercuten en nuestro planeta y generados por la mano del hombre.

La resolución de la ONU, reconoce a la Tierra y sus diversos ecosistemas como nuestro hogar. Somos nosotros los que debemos encontrar el equilibrio entre las necesidades económicas, las sociales y las ambientales. Un equilibrio que solo se podrá alcanzar promoviendo la armonía del hombre con la naturaleza, en definitiva, con la Tierra.

Se eligió el día 22 de Abril, ya que fue el 22 de abril de 1970, cuando el senador Gaylord Nelson, movilizó a millones de norteamericanos para que salieran a las calles a concienciar sobre la vulnerabilidad de la Tierra. Una movilización que surgió cuando éste presenció los estragos producidos por los vertidos de petróleo en Santa Bárbara.

Por qué se celebra el Día de la Tierra

Es un día que nació para evaluar y hacer frente a los múltiples problemas que sufre la Tierra, problemas como la superpoblación, la contaminación, la sobreexplotación, etc. El 22 de abril debe ser un homenaje a nuestro planeta, un reconocimiento a nuestra madre, nuestro hogar, como desde las más antiguas culturas se la ha llamado.

Un planeta bello, con gran variedad de ecosistemas y diferentes tipos de vida, entre las que nos encontramos nosotros mismos. La Tierra no es del ser humano y sin embargo, somos nosotros los que la maltratamos.

No cabe duda, nuestro planeta está enfermo, una enfermedad que sólo el hombre ha podido producir y es el hombre quien debe hacer lo posible para curar.

Surge ante la necesidad de crear un día específico dedicado a nuestro planeta. Un día para informar, concienciar e influir en la población sobre la situación en la que nos encontramos. Las graves consecuencias que conlleva el maltrato y descuido al que le estamos sometiendo.

Su nombre oficial es el Día Internacional de la Madre Tierra, aunque se le conoce más por su forma abreviada, el Día de la Tierra. Desgraciadamente, no es un día celebrado a nivel global, aunque cada vez son más los países que se adhieren a esta iniciativa.

Desde la instauración del Día de la Tierra, el impacto sobre la sociedad ha pasado a ser una preocupación de ámbito global. Las iniciativas se han ido sucediendo, separación de residuos, limpieza de plásticos y otros residuos en ríos, bosques, etc.

La concienciación va calando entre la población aunque no tanto entre sus gobiernos. Desde que se instaurara el Día de la Tierra hasta nuestros días, el problema medioambiental se ha agravado. Ahora somos muchos más habitantes en el planeta, la proliferación por parte de la industria de materiales plásticos se ha incrementado. La contaminación ha llegado a unas cotas insanas, subiendo los niveles de carbono de la tierra.

La capa de ozono, el calentamiento global, las emisiones de co2, la superpoblación, los cultivos transgénicos, los incendios, etc., están contribuyendo a la degradación rápida de nuestra madre Tierra. Las temperaturas medias se elevan alarmantemente provocando veranos más calurosos cada vez e inviernos más devastadores.

El deshielo de los polos, los plásticos dentro de los estómagos de los peces que después ingerimos, vertidos incontrolados, etc. Todos estos factores aceleran el desquilibrio natural de la Tierra y ésta no tiene capacidad para una regeneración tan rápida.

Somos conscientes de la necesidad de un gran cambio en nuestra forma de vida, volver a conectar con la naturaleza, pero los intereses creados, los mercados económicos, los intereses sobre el petróleo, son escollos que todavía los líderes políticos de los países más contaminantes parece no querer abordar.

Origen del Dí­a de la Tierra

Para encontrar el origen del Día de la Tierra, nos tenemos que remontar a 1970, cuando el senador Nelson promovió una protestas pacífica en favor del medio ambiente. Una protesta siguiendo el modelo de las protestas acaecidas con motivo de la guerra de Vietnam.

Las consecuencias no tardaron en llegar, se trató de una manifestación de miles de Estadounidenses, que como el propio Nelson relató poco antes de su fallecimiento, con una gran repercusión.

Llegaron miles de telegramas, cartas, consultas por teléfono desde todo el país. Era la época del movimiento hippy, del amor a la naturaleza y de las protestas. Ahora tenían un lugar donde expresar todas las preocupaciones sobre los estragos que se estaban produciendo en ríos, lagos, la tierra o el aire. Fue una respuesta espectacular por parte de la población.

Aquella manifestación contó con la presencia del activista Denis Hayes, hoy en día, motor imprescindible del movimiento ecológico. Una manifestación que cambió la forma de ver y entender la diversidad de los ecosistemas, un interés por su protección.

Se dictaron nuevas leyes como la de la Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos (1970) y poco a poco el interés por mejorar nuestro planeta, la calidad de sus aguas, del aire ha ido ganando espacio entre los líderes políticos.

Una revolución pacífica que nos sirvió al resto del mundo para darnos cuenta que en nuestra manos estaba dejar morir a la Tierra o poner todos los medios para salvarla. En definitiva derribar muros.

Podríamos decir que la preocupación por el Medio Ambiente se remonta a la segunda década del siglo XIX. Cuando Humboldt, adelantaba en su obra unos hechos que finalmente se han demostrado como ciertos.

Ya Humboldt hablaba de las consecuencias de la deforestación por el cultivo, la sequía en los ríos por un riego incontrolado, agotando los acuíferos. Todas estas acciones ocasionarían grandes torrentes cuando las fuertes lluvias llegaran a las cumbres.

Como la tierra sin vegetación, sin hierba o musgo que retengan el agua provocaría grandes inundaciones capaz de destruir todo un país.

Pocos años después, Ernest Haeckel padre de la ecología, describía como los bosques de Oriente Próximo había transformado el clima de la región, cuando fueron talados. Cómo los suelos se habían convertido en suelos estériles por culpa del cambio en el clima y como el hambre sería una de las causas migratorias más importantes.

En 1859, el naturalista George Perkins Marsh, advertía de los excesos que se estaban llevando a cabo por el hombre y lo peligroso que podían resultar. Verdades contrastadas como la desaparición de los peces en lagos y ríos por culpa de la pesca indiscriminada y la contaminación de las fábricas.

Cómo la creación de las presas y molinos impedían a los peces remontar los cauces. Cómo el serrín de los aserraderos instalados en lagos y ríos, obstruían las agallas de los peces.

Los agricultores mataban las aves para proteger sus cosechas lo que ocasionó la aparición de enjambres de insectos de que asolaron las cosechas.

Como los ganados salvajes eran sacrificados por sus pieles, cuando en París surgió la moda de los abrigos de piel. Lo mismo ocurriría con las avestruces por sus plumas, los elefantes por sus colmillos o las ballenas por su aceite.

El exceso de riego provoca la salinización de los terrenos de cultivo, haciendo además, disminuir los cauces de los ríos.

Llegando a la conclusión de que era el ser humano el que representaba la mayor amenaza para animales y plantas. Llegó incluso a pronosticar el fin del ser humano en la tierra cuando el planeta quede desolado en la superficie, generando un cambio de clima que nos conduciría a la extinción.

161 años después, estos cambios se han intensificado y quién sabe si su profecía se cumplirá. Esperamos que el ser humano recapacite y se convierta en más protector con la naturaleza.

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