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Catalina de Aragón – Reina de Inglaterra

Una mujer que como su madre, supo mantenerse en su sitio, ser la reina de Inglaterra siendo extranjera y española no debía ser fácil y más cuando el rey era quien era. Sin embargo Catalina de Aragón, se ganó el amor y la confianza de los ingleses, quienes la apoyaron hasta el final y para quienes nunca dejó de ser su reina. Si os parece interesante, esperad a descubrir su apasionante historia en Catalina de Aragón – Reina de Inglaterra.

Biografia de Catalina de Aragón

El 16 de diciembre de 1485, nace en Alcalá de Henares, Catalina de Aragón. Una infanta madrileña que llegó a ser Reina de Inglaterra (1509-1533), al contraer matrimonio con el Rey Enrique VIII. Madre de otra reina María I de Inglaterra y viuda de un Príncipe de Gales como fue el Príncipe Arturo. Catalina de Aragón falleció el 7 de enero de 1536, en el Castillo de Kimbolton, Inglaterra. Una vida nada fácil y que ahora vamos a detallar más someramente.

Infanta de Aragón y Castilla

La infanta Catalina nació en Alcalá de Henares el 16 de diciembre de 1485, concretamente en el Palacio Arzobispal, hija de la Reina Isabel I de Castilla y del Rey Fernando II de Aragón. Era de las niñas, la más pequeña y recibió el nombre de Catalina en honor de su bisabuela materna Catalina de Lancastar, quien a su vez era hija de Juan de Lancaster y Constanza, hija de Pedro I de Castilla. Esto significa que de alguna manera, ambas casas mantenían ciertos lazos de sangre.

Catalina fue educada como lo que era, una infanta de Castilla e hija de reyes. Una mujer muy instruida, ya que recibió todo tipo de estudios desde derecho civil y económico hasta teología o heráldica. Hija de los reyes Católicos, su formación religiosa hizo que desarrollara una fe y unas convicciones que marcarían en un futuro sus decisiones.

Durante su infancia se formó tan excepcionalmente que cuando alcanzó la juventud se la llegó a considerar una de las mujeres más cultas y preparadas de la época. Como Infanta de Aragón y Castilla, fue testigo en primera fila de la toma de Granada con tan solo 6 años de edad.

Pero su futuro ya estaba marcado por las alianzas matrimoniales que sus padres ya estaban pactando, así se pactó el casamiento de Catalina con el Príncipe Arturo, Príncipe de Gales y por lo tanto heredero a la corona de Inglaterra. No debemos olvidar que la casa de los Trastámara de la más antiguas de Europa y además la que más prestigio tenía y a los Trastámara pertenecía Catalina.

Los Tudor era una casa prácticamente nueva, hijos ilegítimos después reconocidos, poco abolengo y sobretodo la casa Tudor era poco apreciada en el resto de Europa. La boda con Catalina les reafirmaba más en el trono, por emparentar con el linaje de Catalina e hizo que Europa le diera un voto de confianza.

Príncipe de Gales - Arturo

Los novios se casaron por poderes en mayo de 1499, ni Arturo ni Catalina se conocían pero ya eran matrimonio. La única relación que mantenían era por carta y en latín. Cuando se decidió que Arturo había alcanzado la madurez, es decir con 15 años, se permitió al matrimonio consumarlo.

Catalina abandona España rumbo a Londres con el fin de impresionar, haciéndose acompañar por un grupo de hombres y mujeres africanos, algo que causó una gran impresión en positivo, ganándose la admiración de la gente.

Princesa de Gales

Catalina llegó a Plymouth, fue recibida por el obispo de Bath y no sería hasta que llegara a Hampshire, cuando viera por primera vez al Príncipe con el que años atrás, se había casado por poderes. El primer encuentro pareció ser un éxito o así lo manifestó el Príncipe Arturo  en una carta dirigida a sus suegros.

El matrimonio se validó el 14 de noviembre de 1501, en la Catedral de San Pablo de Londres, trasladando su residencia a Shropshire, donde poco tiempo después ambos enfermarían, no pudiendo superar la enfermedad el Príncipe Arturo falleciendo al poco tiempo, el 2 de abril de 1502.

Pero Arturo y Catalina no habían consumado el matrimonio, esto ponía en un aprieto a su suegro el rey Enrique VII, quien se veía en la obligación de devolver la dote que tanto necesitaba, tanto era así que hasta se ofreció el mismo en matrimonio. Por fin, ambas casas llegaron a un acuerdo, siendo en pretendiente elegido, el segundo hijo del rey, el príncipe Enrique, 5 años más joven que Catalina.

Enrique VII, con la muerte de la reina Isabel de Castilla, ve alejarse las aspiraciones al trono de Castilla, ahora en manos de la hermana mayor de Catalina, Juana. Por lo que sus prisas por unir ambas casas parecían haberse disipado, tras distintas presiones, por fin se solicita la dispensa papal, para que ambos jóvenes pudieran contraer matrimonio. El derecho canónico prohibía el matrimonio entre un hombre y la viuda de su hermano. La dispensa la firmó el papa Julio II.

Reina de Inglaterra

Cuando fallece Enrique VII, en el año 1509, su hijo Enrique se convierte en el nuevo rey de Inglaterra y lo hará bajo el nombre de Enrique VIII. Rápidamente prepara su boda que tuvo lugar en la Iglesia de Greenwich el 11 de junio de 1509. La coronación se produjo el 24 de junio de 1509 en la abadía de Westminster, como manda la tradición.

Boda de Enrique VIII y Catalina de Aragón

La ahora reina de Inglaterra Catalina, se obsesiona por dar descendencia a Enrique, sobre todo un hijo varón. Tras 4 embarazos donde los bebés nacieron muertos o vivieron pocos días, Catalina da a luz una niña sana. Esta niña recibe el nombre de María, después un último alumbramiento esta vez también fallido.

Pero Enrique tenía entre sus planes tener un hijo varón que le sucediera en el trono. Ya entonces el Rey se había fijado en Ana Bolena, una mujer perteneciente al círculo reducido de la reina. Cuando Enrique VIII, consideró que su mujer no era capaz de darle hijos varones y ya enamorado de Ana Bolena, solicitó a la reina Catalina el divorcio.

El divorcio que le permitiría contraer nuevas nupcias, era el eclesiástico y para eso tenía que solicitar un permiso a las autoridades eclesiásticas. El motivo que alegó es la nulidad por tratarse de su propia cuñada. Catalina por su parte, defendía la no consumación de aquél matrimonio.

Ante las presiones que el emperador español y sobrino de Catalina, Carlos I, ejercía sobre el papa y dado a que éste necesitaba el apoyo del Emperador Español, el divorcio eclesiástico le fue denegado. Este suceso provocó la furia y el distanciamiento con la iglesia de Roma. Ante la negativa papal Enrique pide opinión a distintos teólogos y en todos los casos, éstos se mostraron a favor de concederlo.

El hecho de que Catalina fuera repudiada por su marido y rey Enrique VIII, sobre todo por cuestiones amorosas, enfadó a un pueblo ya de por si, bastante descontento. Catalina había probado sobradamente su valor, arrojo y determinación, había apoyado a los Ingleses frente a los escoceses y eso había hecho que el pueblo la adora y no reconociera a otra reina que no fuera Catalina.

Destierro y muerte de Catalina de Aragón

Finalmente, Enrique rompe no solo la relación con su esposa Catalina en 1531, sino que también rompe toda relación con Roma, creando una nueva iglesia, la iglesia de Inglaterra, donde el máximo representante sería el propio rey. Así fue como se creo la Iglesia Anglicana, una nueva iglesia que conseguiría que Enrique abandonara a Catalina, se casara con Ana Bolena y abandonara por completo la Iglesia de Roma, llegando incluso a no reconocer el poder eclesiástico del propio papa.

La popularidad de Enrique VIII, cayó en picado, la situación no era fácil, un pueblo descontento, alejado de Europa y con todo un imperio a la espera de una justificación, esta situación aconsejó a Enrique VIII conservar la vida de la que hasta entonces había sido su esposa, la reina Catalina. Su castigo fue vivir recluida el resto de su vida en el Castillo de Kimbolton, donde fallecería en 1536. Eso si, nunca renunció a su titulo de reina.

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