Los mejores pintores realistas de la historia

El Realismo es uno de los movimientos artísticos más importantes, tanto en la pintura como en la literatura, y surgió a mediados del siglo XIX. Este consistía en la representación objetiva de la realidad, siendo una de las temáticas la denuncia de la excesiva carga de trabajo provocado por la industrialización. Gustave Courbet El pintor […]
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El Realismo es uno de los movimientos artísticos más importantes, tanto en la pintura como en la literatura, y surgió a mediados del siglo XIX. Este consistía en la representación objetiva de la realidad, siendo una de las temáticas la denuncia de la excesiva carga de trabajo provocado por la industrialización.

Gustave Courbet

Gustave Coubert. Julieta Coubert a la edad de diez años.

El pintor francés Gustave Courbet está considerado como fundador y máximo representante del realismo. Basó sus estudios en los máximos representantes de las escuelas flamenca, veneciana y holandesa de los siglos XVI y XVII.

Al principio comenzó a pintar paisajes, algunos retratos de estilo romántico y a los pocos años comenzó su etapa realista. Tanto es así que se le considera el fundador de este movimiento artístico, e incluso se le atribuye la invención de dicho nombre.

La temática que escoge para sus obras es la realidad cotidiana y, además, escoge temas costumbristas que resultan ser toda una innovación para la época. Era un claro defensor de que el arte fuera una manera de plasmar la realidad, la honestidad y el sacrificio que estaba realizando el proletariado. Se inspiró en artistas como Rembrandt, Velázquez o Zurbarán, al igual que él se convirtió en un autor que inspiraba a otros.

Algunas de sus obras más destacadas son: L’embouchure de la Seine (1841), Autorretrato con perro negro, (1842), Retrato del artista, llamado El hombre de la pipa, (1849 ?), Entierro en Ornans (1850), Los campesinos de Flagey volviendo de la feria (1850), Las bañistas (1853), El origen del mundo (1866), entre otros.

Honoré Daumier

Honoré Daumier. El molinero, su hijo y el burro

Honoré Daumier es uno de esos artistas que consiguió la gloria en su tierra natal, Marsella, y desde allí se trasladó a París, donde se consagró finalmente.

Comenzó a trabajar desde temprana edad y, posteriormente, estudió pintura y dibujo. Con el inicio del Romanticismo y el Realismo comenzó su carrera en xilografía y la ilustración de anuncios publicitarios. Se desarrolló en multitud de áreas y trabajó como caricaturista, pintor, ilustrador, grabador, dibujante y escultor.

Algunas de sus obras más destacadas son: Gargantúa (1832), Un héroe en julio (1832), La libertad de imprenta (1832), El vientre legislativo. Aspecto de las bancadas ministeriales de la cámara improstituida. (1834), El miembro de todas las academias (1842), Gente de Justicia (en francés, Les Gens de Justice),
La República (1848), Nicole, la belle Nicole (1850).​

Jean-François Millet

Jean François Millet. El aventador

Jean-François Millet pertenecía a una familia campesina y pronto comenzó sus estudios. Primero fue con un pintor local de Cherburgo, después continuó en París con Delaroche y en sus obras podéis ver la influencia que ejerció Daumier a través de su estilo pastoral y socialista.

Formó parte de la Escuela de Barbizon junto con Theodore Rousseau, Narcisse Díaz y otros, quienes estaban influenciados por los paisajistas holandeses del XVII, Corot, Constable, precursores del impresionismo.

En sus obras podréis encontrar cómo intenta mostrar la inocencia del campesino frente a la degradación que ve en la sociedad industrial, una denuncia social a través del arte. A este autor se le ubica tanto en el movimiento realista como en el naturalista.

Algunas de sus obras más destacadas son: El Ángelus (1857–59), Cazando pájaros de noche (1874), Las espigadoras (1857), El sembrador (1850), El aventador (1848), entre otros.

Camille Corot

Camille Corot -El estanque de Ville-d’Avray

Jean-Baptiste-Camille Corot fue un pintor francés del movimiento realista que destacó especialmente en el retrato y el paisaje, ejerciendo también una gran influencia en el impresionismo (en autores como Monet, Renoir, Berthe Morisot, Camille Pissarro, entre otros).

Nació en una familia acaudalada, recibió una educación burguesa y su progenitor no veía con buenos ojos el que se dedicara a la pintura, por lo que le buscó un puesto en la empresa familiar, pero aún así dedicaba la mayor parte de su jornada a la pintura.

Tuvo varios maestros a lo largo de su carrera (estudio de Achille-Etna Michallon, Jean-Victor Bertin) y también viajó por Italia, donde aprendió más sobre el manejo de la luz. A su regreso a París, los viajes no pararon, si no que continuó viajando para buscar nuevos paisajes en los que inspirarse.

Algunas de sus obras más destacadas son: Ville d’Avray (c. 1867), Recuerdo de Mortefontaine (1864), Roma, vista desde los Jardines Farnese, Mujer con una perla, El viejo puente de Mantes, El estanque de Ville-d’Avray, entre otros.

Édouard Manet

Édouard Manet. Retrato de la señorita Isabelle Lemonnier

Édouard Manet es un pintor francés que ejerció gran influencia sobre los iniciadores del impresionismo.​​ Nació en una familia acomodada, intentó estudiar derecho, viajó como marinero para ingresar en la Academia Naval Francesa e inicia sus estudios en en el taller de Thomas Couture, que se combinaban con la visita a los museos donde copió cuadros de Tiziano, Rembrandt, Goya, Delacroix, Courbet y Daumier.

Con el paso del tiempo, dejó a su profesor para iniciar un viaje de formación por otros países de Europa – Países Bajos, Austria, Alemania e Italia- para ver y copiar a los grandes maestros. Posteriormente viajó a España y descubrió a Diego Velázquez, quien supuso una gran influencia para él y su obra.

Algunas de las obras más destacadas de este pintor son: Lola de Valencia (1862), La música en las Tullerías (1862), El pífano (1866), El balcón (1869), Olympia (1863), El almuerzo sobre la hierba (1863), entre otros

Antonio López

Antonio López

Antonio López nació en 1936 y está considerado como uno de los más excepcionales pintores -también es escultor- y es referente del hiperrealismo español, además cuenta con el Premio Príncipe de Asturias. Una de las características que le describen es que escoge las horas del día en las que crear su obra para pintar siempre con la misma incidencia de la luz.

Ha expuesto en los principales museos del mundo: Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo de Bellas Artes de Boston, Museo Reina Sofía, Museo del Prado, entre otros.

Algunas de sus obras más destacadas son: Atocha (1964), Gran Vía (1974 . 1981), Gran Vía de Agosto, Madrid desde Torres Blancas (1974-82), Conejo desollado (1972), entre otras. Podéis ver sus obras en su página web, desde las antiguas a las actuales.

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