La historia real de Togo

¿Alguna vez habéis escuchado hablar sobre la Carrera del suero a Nome de 1925? Togo fue el perro líder de un equipo de perros de trineos dirigidos por Leonhard Seppala que tuvieron que correr más de 400 metros en poquísimos días y a temperaturas que llegaron a -65 ° C para poder llevar la antitoxina […]

¿Alguna vez habéis escuchado hablar sobre la Carrera del suero a Nome de 1925? Togo fue el perro líder de un equipo de perros de trineos dirigidos por Leonhard Seppala que tuvieron que correr más de 400 metros en poquísimos días y a temperaturas que llegaron a -65 ° C para poder llevar la antitoxina diftérica a Nome, el único medicamento que podría salvar a la población.

Quién fue Togo

Probablemente todos hayáis escuchado hablar de Balto, un perro que se hizo famoso por llevar la antitoxina diftérica a Nome, o habréis visto alguna película o cuento sobre él, o si habéis ido a Nueva York habréis visto su estatua en Central Park con la leyenda «Dedicado al indómito espíritu de los perros de trineo que llevaron el suero por el áspero hielo a través de las traicioneras aguas pasando las ventiscas árticas, desde Nenana para dar alivio a la aquejada Nome durante el invierno de 1925».

Se podría decir que en el mundo de los perros también pasa esto de que es otro el que se ha llevado el mérito de la hazaña. Por supuesto, Balto fue un gran perro, fue el primero que entró en Nome con la medicina y fue ese día el líder del equipo de perros de trineo pero, aquí viene el dilema, Balto solo corrió los últimos 50 km mientras que Togo hizo 480 km para traer la medicina a Nome.

Con esto ya clarificado, comencemos a hablar de la entrañable historia de Togo en su infancia hasta convertirse en un héroe para tantísimas personas que podían haber muerto si no llega a dirigir el equipo de perros de trineo. Dicen que las personas tendemos a humanizar a los perros y a añadirles valores, pensamientos o sentimientos que realmente no tienen, yo hoy sólo puedo hacerme eco de la historia que corre y circula acerca de Togo.

Togo fue uno de los descendendientes de Suggen, ex perro líder de Leonhard Seppala. Leonhard fue quien entrenó a Togo desde la infancia y quien iba en el trineo del que tiraba Togo como el resto del equipo (de los que desconocemos el nombre), por lo que también se expuso a esos 480 km en poquísimos días y a unas temperaturas terribles.

En un primer momento Seppala había visto que Togo no tenía potencial para ser un perro de trineo, era de poco tamaño y peso, a la par que en sus primeros meses había estado enfermo. Esa enfermedad hizo que recibiera cuidados individuales por parte de su esposa y Seppala creyó que el carácter de Togo podía haber quedado afectado por esta diferencia en el trato, parecía un cachorro demasiado travieso y con un carácter difícil para poder ser un perro de trineo pero sí que podría ser un compañero perfecto para una familia.

Por ello, a los 6 meses de edad Seppala lo regaló a una familia para que fuese un compañero, una mascota para ellos. ¿Qué ocurrió? Que en cuanto pudo, Togo saltó por la ventana de la nueva familia e hizo todo el trayecto de vuelta, unas cuantas millas de distancia, hasta llegar a la casa de Seppala. Claramente, este gesto de Togo provocó que no volvieran a regalarlo y que lo miraran con nuevos ojos, puesto que demostraba una gran lealtad a la familia Seppala, tanto a la perruna como a la humana.

A pesar de esto, el carácter de Togo seguía siendo un poco diferente a lo que se esperaba de un perro de trineo. Por ejemplo, cuentan que atacaba a los perros líderes de los otros equipos de trineo cuando se aproximaban, dicen que era como si quisiera despejarle el camino a Seppala. Finalmente, como se podía prevenir, un día se metió con quien no debía y un líder perruno mucho más fornido le dejó gravemente herido. Tras la recuperación parece que Togo aprendió que no debía de meterse con los líderes de otros equipos.

Una vez que Seppala se fue con su equipo de trineo para hacer un encargo, Togo con solo 8 meses se escapó y fue corriendo detrás de ellos. Se puso a dormir cerca de la cabaña donde pasaban la noche y Seppala lo descubrió a la mañana siguiente, a lo lejos. Togo distraía a los perros y los llevaba contra los renos, por lo que Seppala decidió que no tenía otra manera de hacerse cargo de él que ponerle el arnés para el trineo y, sorpresa, Togo se calmó de forma inmediata.

Fue en esta carrera de regreso cuando Seppala pudo ver el potencial de Togo, puesto que a medida que avanzaba la carrera fue también aumentando su posición en el equipo de trineo. En ese primer día de carrera como perro de trineo había corrido 75 millas, lo que tampoco era algo usual para un perro tan joven y sin experiencia. Esto supuso que Seppala lo viera como un cachorro prodigio, en sus palabras «había encontrado un líder nato, algo que había tratado de criar durante años» .

Después de esto, Togo formó parte de los entrenamientos y en pocos años acabó ocupando el lugar de perro líder, siendo uno de los más apreciados por Seppala, «Nunca tuve un perro mejor que Togo. Su resistencia, lealtad e inteligencia no podían mejorarse. Togo fue el mejor perro que jamás haya recorrido el sendero de Alaska».

En cuanto a la famosa carrera para traer la antitoxina, tuvieron que ir hasta Anchorage desde Nome, en un invierno de temperaturas bajísimas (sensación térmica de menos 60 grados). Hicieron un recorrido complejísimo, en unas condiciones en las que no se sabía si iban a poder regresar puesto que había aire huracanado, el hielo que podía romperse en cualquier momento, la dificultad para poder ver, tantos kilómetros en tan pocos días, la imposibilidad para poder dormir y que descansaran… Togo dirigió al trineo e incluso a Seppala en uno de los momentos de máxima dificultad porque no podía verse absolutamente nada y salvó la vida de todos. Fue una carrera histórica y heroica que podría haber tenido un resultado trágico.

Después de 480 km, a 55 km de llegar a Nome, les esperaba Kaansen con el equipo B de los perros de Seppala que tenía a la cabeza a Balto. Seppala le entregó la medicina y fueron ellos los que se llevaron todo el mérito al entrar en el pueblo.

En este momento, Togo tenía 12 años de edad y había trabajado 7 años como perro guía. Finalmente, fue sacrificado el 5 de diciembre de 1929 a los 16 años de edad y ese mismo día aparecieron titulares en los periódicos más importantes honrando su memoria y recibiendo multitud de elogios. Seppala lo mandó disecar y hoy día se encuentra en el museo Iditarod Trail Sled Dog Race Sede en Wasilla, Alaska, mientras que su esqueleto se encuentra en el Museo Peabody de Historia Natural de la Universidad de Yale.

Películas sobre Togo

Disney+ ha creado la película «Togo», donde cuenta la historia real de este perro que marcó la vida de muchísimas personas. Os dejamos el tráiler de versión original subtitulado al castellano:

La historia real de Togo
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