Historia de la Primera Internacional: marxismo y anarquismo

El proletariado del siglo XIX, carecía de todo tipo de derechos, vivían en pésimas condiciones, trabajando hasta la extenuación por un mísero salario, provocó el descontento. las primeras protestas y primeras organizaciones sindicales. En Historia de la Primera Internacional: marxismo y anarquismo, os contaremos como el movimiento obrero se unió, la aparición de nuevos movimientos ideológicos […]
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El proletariado del siglo XIX, carecía de todo tipo de derechos, vivían en pésimas condiciones, trabajando hasta la extenuación por un mísero salario, provocó el descontento. las primeras protestas y primeras organizaciones sindicales. En Historia de la Primera Internacional: marxismo y anarquismo, os contaremos como el movimiento obrero se unió, la aparición de nuevos movimientos ideológicos y políticos y que consecuencias tuvo.

Si la industrialización tenía ya carácter internacional, los problemas sociales y los movimientos obreros también lo eran. Las huelgas y protestas esporádicas no eran suficientes.

La experiencia positiva, que supuso la creación de grandes organizaciones como fueron Los Trade Unions, también tenía su parte negativa, la sustitución de los trabajadores en huelga, por otros extranjeros.

La solución debía pasar por crear una organización de carácter internacional.

El impacto de la revolución de 1848

Conocida también como la primavera de los pueblos, no se trató sólo de una única revolución sino a una oleada revolucionaria que se inició en Francia para posteriormente, extenderse por gran parte de Europa.

Los motivos que dieron lugar a esta oleada revolucionaria fueron básicamente, económicos y sociales.

Motivos que propiciaron las Revoluciones de 1848

Una grave crisis económica surgida en Francia en 1847, como consecuencia de un periodo de malas cosechas, en especial de trigo y patata, alimentos básicos para la población más desfavorecida, provocando una importante crisis en el sector agrario.

Como si de una cadena se tratara, esta crisis pronto se trasladaría a los sectores dependientes del campo, influyendo la industria y el sector financiero. Las consecuencias no se hicieron esperar, la falta de trabajo llevó al paro a muchos obreros.

Todo esto unido a la negación de libertades y derechos a ciertos sectores sociales como la pequeña burguesía, estudiantes y obreros, fueron el germen de la revolución de 1848.

Consecuencias de las Revoluciones de 1848

A pesar del fracaso de las Revoluciones de 1848, ésta experiencia influyó en las ideologías de clase obrera. Así:

  • El movimiento revolucionario que había partido con la unión de trabajadores y pequeños burgueses, definitivamente se alejaron, ambos compartían intereses y objetivos diferentes. A partir de ahora las revoluciones sociales partirían de la clase obrera.

La pequeña burguesía, integrada por los nuevos ricos gracias a la Revolución Industrial, tuvieron miedo a que la revolución, se tornara en una revolución social.

  • La pequeña burguesía, abandonó su lucha a lado del proletariado, para unirse a la alta burguesía. Más tardes ambos grupos burgueses entrarían en conflicto político, moderados contra radicales.
  • El proletariado se encontró solo en la lucha por los derechos y libertades, surge el concepto marxista de «conciencia de clases», en un principio actuando de forma desordenada, pronto se constituyó como un movimiento totalmente autónomo y fuera de los intereses burgueses.
  • Tras los avances políticos y sociales conseguidos en las primeras revueltas de la revolución, los campesinos, ahora liberados del antiguo régimen señorial, se moderan en sus reivindicaciones, cambiando sus objetivos e intentando preservar las conquistas que habían conseguido.

A pesar de todo, 1848 supuso el principio de una serie de mejoras como el sufragio universal masculino y sobre todo, la incorporación de un nuevo objetivo para la clase proletaria, la lucha política de la clase más desfavorecida, los trabajadores.

El marxismo

Como consecuencia de la Revolución de 1848, surge una nueva corriente de pensamiento, una corriente de ideología socialista que, tras el fracaso de la revolución, reemplazo al ideario obrero dominante, el socialismo utópico. Esta nueva corriente se la denominó Socialismo Científico o Marxismo.

El marxismo sería el referente y el impulso de gran parte de los movimientos revolucionarios que se sucedieron tras la revolución de 1848.

Fue precisamente en este año cuando se publica el Manifiesto Comunista, la obra más importante del marxismo, escrito por los filósofos, sociólogos, economistas, periodistas revolucionarios y amigos alemanes Karl Marx y Friedrich Engels.

El marxismo se convirtió en una corriente de pensamiento caracterizada por el rechazo profundo y crítico al sistema capitalista, incluido el sistema económico, abogando por la lucha de clases y la necesidad de crear una sociedad de iguales, sin clases.

El objetivo principal del marxismo es establecer una sociedad sin clases, esta sociedad se conseguiría gracias a los propios trabajadores, quienes manejarían los medios de producción, siempre por medio del Estado.

Todo lo contrario de lo que ocurría en la sociedad del siglo XIX, donde el poder y el control de los medios de producción se encontraban en manos de una minoría que explotaba a una mayoría, los obreros. El marxismo ha servido como base ideológica al comunismo e incluso a diferentes tipos de socialismos.

El aumento del ritmo de trabajo, la utilización de mano de obra infantil y la explotación laboral, proporciona mayores beneficios al empresario, siendo éstos últimos, un número inferior, frente a los trabajadores y desposeídos que se incrementan exponencialmente.

Con estos ideales, el marxismo se convirtió en la corriente ideológica más influyente entre los movimientos sociales y obreros. Unos ideales que llevaron a principios del siglo XX a una revolución proletaria, la Revolución Rusa y la aparición de la URSS.

El Anarquismo

Una ideología que junto con el marxismo forman una de las corrientes del socialismo. Estas dos ideologías coinciden en el rechazo al capitalismo y la necesidad de su desaparición. Hasta aquí las coincidencias ya que sus diferencias se intensifican a la hora de elegir los medios para conseguirlo.

El anarquismo abogaba por la naturaleza buena del individuo, siendo el Estado y las instituciones derivadas de éste, el que lo corrompe.

El anarquismo emerge en la segunda mitad del siglo XIX, aunque siempre fue un movimiento minoritario, como movimiento social internacional, fue poco a poco perdiendo poder por la nueva corriente anarcosindicalista, llegando a ser absorbido por éste.

La mayor relevancia del anarquismos se produjo en las sociedades poco industrializadas como fueron, España, Italia o Rusia. Los países más industrializados apoyaron más la corriente ideológica del Marxismo.

En España el anarcosindicalismo dio lugar a la creación de organizaciones como la Confederación Nacional del Trabajo o CNT.

La formación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT)

La AIT, surge para dar respuesta a las condiciones laborales que a raíz de la Revolución Industrial sufren los trabajadores. Nace con un objetivo muy claro, apartarse del capitalismo, crear un orden social mucho más justo e igualitario.

Se trataba de unificar la solidaridad internacional entre los obreros. La idea nace en 1862, cuando los dirigentes sindicales provenientes de las Trade Unions inglesas y los movimientos obreros franceses se reúnen en Londres aprovechando la Exposición Internacional.

Una gran exposición de los trabajos de la industria a nivel internacional. Lo que después se conocería como Exposición Universal.

Allí fue donde se consideró la idea de crear una organización obrera que aunara a todos los obreros de forma internacional. En 1864, en Londres, se formó un comité que tendría como objetivo redactar tanto el programa como los estatutos de una futura Asociación Internacional de Trabajadores.

Se trataba de un centro para la cooperación y comunicación entre los obreros de diferentes países, esta asociación estaría dirigida por un consejo general, formado por obreros de las diferentes naciones representadas.

Los estatutos se aprobaron en 1866. Sin embargo, en un principio no tuvo demasiado éxito y su adscripción no fue masiva. En Francia si tuvo más repercusión, donde consiguió una gran adscripción, en gran parte gracias Tolain, quien estaba a favor de crear una organización formal.

En España pasó inadvertida hasta la llega de Fanelli, como representante del grupo anarquista de la Internacional, quién consiguió alguna repercusión en Barcelona. Mas tarde sería Lafargue, de ideología Marxista, quien consiguiera implantarse en Madrid primero y después, en gran parte del norte del país.

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