Escrito por Tendenzias

Los gatos que eran carteros en Bélgica

El hombre no ha dejado de investigar, a lo largo de toda la historia, las formas diferentes de comunicación y cómo evolucionar en estos procesos. En el siglo XXI hemos logrado comunicarnos con aplicaciones como Whatsapp con las que podemos hablar con personas a miles y miles de kilómetros e incluso hacer videollamadas desde casi cualquier punta del mundo.

Más atrás en el tiempo hemos conocido otros sistemas de comunicación como pudieron ser las palomas mensajeras o los caballos entre los siglos XII y XIX en muchas ciduades de Rusia, o los perros tiradores de trineos (incluso renos) en Alaska o Canadá.

Pero una de las historias más apasionantes del mundo de la comunicación compete a Bélgica en el año en 1837, cuando el correo electrónico y las videollamadas quedaban a años luz de ser viables. Fue entonces cuando los belgas decidieron hacer de los gatos una herramienta útil de comunicación, puesto que habitaban en todas las calles del país. De esta manera, las cartas se envolvían en bolsas que las protegían de cualquier hazaña complicada del felino que, tras las indicaciones apropiadas se dirigía al lugar del destinatario para entregarle la mensajería.

En muchas ocasiones las cartas no llegaban al destino pedido porque los gatos sufrían impedimentos por el camino o algún perro se las quitaba a modo de juego. También hubo un claro problema con los tiempos de entrega pues los gatos, muy amigos de ser independientes y de dar grandes paseos, podían irse con la carta a dar vueltas por toda la ciudad, aunque algunos gatos sí hacían llegar sus mensajes a tiempo.

Por los problemas expuestos y los previsibles, la mayoría de los gatos (de los 37 que se prestaron) fueron despedidos de esta tarea.

La información procede de un libro muy interesante que narra la historia basándose en este hecho que ocurrió el Bélgica. Aquí os dejamos el enlace:

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