Escrito por Tendenzias

Fotografías post morten: el arte de hacer fotos a los muertos

Las fotografías siempre han reflejado cómo nos vemos y cómo nos sentimos. De hecho, en culturas antiguas se decía que eran capaz de atrapar el alma del fotografiado. No sabemos qué de verdad habrá en esta teoría pero si existió durante mucho tiempo la fotografía post morten.

¿Qué pretendían nuestros antepasados con esta siniestra práctica? te lo contamos hoy en sobrehistoria.com.

Qué son las fotografías post morten

La fotografía post morten surgió poco después de la fotografía convencional (1839). Esta práctica tan extraña era muy popular aunque también suponía una gran inversión económica para las familias que solicitaban este servicio. No solo era complicado y costoso hacer una fotografía, sino que además, este tipo de retrato implicaba otros costes que hacían lucir mejor al fallecido en cuestión, así como mantenerle en ciertas posturas cuando ya el cuerpo yacía sin vida.

En este tipo de fotografías, se vestía al difunto con sus mejores galas o con la ropa que solía llevar a menudo, se le maquillaba y colocaban el cuerpo en poses que identificasen a la persona. Por ejemplo, si la persona fallecida era músico, colocaban unas estructuras metálicas en su cuerpo para poder sentarle al piano e intentaban simular que lo tocaba para la foto.

Evidentemente, detrás de este trabajo se escondía un equipo que se encargaba de realizar las tareas necesarias que solían durar toda una jornada ya que los periodos de exposición de la cámara eran casi interminables. Por supuesto, no todas las familias podían tener este recuerdo de su familiar ahora fallecido pero para la mayoría de estas familias, sería la única fotografía que tendrían en su vida.

¿Por qué se hacían las fotografías post morten?

Según es conocido, era una simple forma de tener un recuerdo de las persona que fallecía, aunque dependiendo de la cultura podía tener otros significados y simbolismos. Por ejemplo, durante el siglo XVI, en Europa, para los religiosos era habitual el retrato de niños difuntos ya que eran considerados como una especie de ángeles para sus familias.

Pero esta tradición viene de culturas más lejanas en el tiempo, como la cultura maya en la que tallaban una máscara de jade con el rostro del difunto para recordarle; y tampoco se aleja de la tradición egipcia, cuando vestían a las momias con sus mejores trajes y joyas y las rodeaban de sus objetos personales. La cultura azteca también participó en estas prácticas que, ahora, quedan presentes en tradiciones como el Día de los Muertos, en México.

Más tarde, en el renacimiento y sobre todo en la época barroca, los pintores también solían pintar a los muertos aunque de manera más dura y realista.

Tipos de fotografías post mortem

Dentro de este estilo de fotografía, podemos distinguir tres tipos.

Primero podemos encontrar las fotografías post morten en las que se simulaba la vida del difunto, es decir, aparecía con los ojos abiertos, realizando alguna acción habitual o posando de manera sencilla junto con sus familiares. Esta era la manera más complicada y que más tiempo llevaba a los fotógrafos.

El siguiente tipo de fotografías post morten que podemos encontrar es aquel en el que los difuntos simulaban estar dormidos. Se les retrataba relajados, como si estuvieran descansando. Estas fotografías eran muy utilizadas para los niños fallecidos, a lo que sus padres acunaban o sostenían mientras aparecen como dormidos en las fotografías.

Por último, también podíamos encontrar fotografías reales de los difuntos, en su lecho de muerte o dentro del féretro. En este tipo de fotos, los familiares se encargan de decorar la escenografía del retrato con muchas flores.

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