El Ganges, ritos y tradiciones milenarias
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El Ganges, ritos y tradiciones milenarias

No recuerdo bien a qué hora nos levantamos, pero empecé a vislumbrar las primeras luces del día por las calles de Benarés camino a los ghats y los túmulos funerarios. Allí, las sagradas aguas del río Ganges acogen a cientos de hindúes que acuden allí para purificarse con un baño diario.

 Varanasi

Sin embargo, no sólo la sorpresa de esta visita al Ganges en la ciudad más sagrada de la India es ver las aguas infectadas del río llenas de gente, sino también asistir a las ancestrales costumbres religiosas de los hindúes. Antes de la puesta del Sol ya llegaba hasta mí el olor de carne quemada. Allí, sobre uno de los crematorios se estaba cumpliendo uno de los ritos milenarios de esta sociedad: la de la cremación de cadáveres. El sacerdote prendiendo fuego a la pira sobre la que se alza el difunto, los cánticos de los familiares, el fuego purificador que libera el alma del cuerpo, a la que consideran su prisión, y, finalmente, una vez consumidos, el acto de arrojar las cenizas desde los túmulos al Ganges. Pero si realmente sorprendente resulta ver esta ceremonia, igual de sorprendente es ver cómo sin inmutarse los hindúes siguen con su baño e incluso beben de las aguas del mismo río en el que los restos son esparcidos.

Pero, ¿de dónde procede esta tradición?

Bhagiratha fue un legendario rey que, según las leyendas hindúes, tomó el Ganges de los cielos para llevarlo a la Tierra. Sin embargo, su corriente era demasiado fuerte para el planeta, de modo que el Rey rezó a Shiva, que dió parte de su cabello para atar el río mientras bajaba del cielo. Por eso, el Ganges está consagrado al dios Shiva y tiene tantos templos en sus orillas con estatuas del dios. Esta explicación también justifica que beban las aguas del Ganges, pues las consideran divinas y llegadas directamente del cielo en una tradición que se conserva desde hace miles de años. Desde hace muchos años, los principales sabios hindúes han estado relacionados o han predicado junto al Ganges, como Gopal Chandra Ghosh, discípulo de Ramakrishna, o el propio Buda.

 Benares

Benarés, o Varanasi, agrupa la devoción de más de mil millones de hindúes que la consideran la Ciudad de la Luz, el centro de su fé, el lugar donde hay que peregrinar al menos una vez en la vida. Se calcula que más de un millón de hindúes al año se trasladan hasta la ciudad, muchos de ellos para morir. Rompen así con el continuo ciclo de reencarnaciones en el que creen, pues su única ilusión es incorporarse al Nirvana, y la tradición marca que para ello, deben morir en Benarés. Ellos la consideran la “Ciudad de la Luz”, muchos de nosotros igual la consideraríamos la “Ciudad de la Muerte”.

Describir las sensaciones que guardo de aquella ciudad es difícil. Sólo me quedó de Benarés una profunda tristeza, como una tremenda congoja que aprisiona el corazón al ver las condiciones infrahumanas en que viven muchos ancianos que acuden allí resignados para vivir sus últimos momentos. Pero para ellos, eso es la luz. Para su religión, aquel camino no es un fin, sino la manera de llegar al Nirvana. Lo que para nosotros es muerte, para ellos es el camino y el sentido de su vida.

El contraste de la vida y la muerte reflejado en aquellos ghats, escalones de acceso a los margenes del río sagrado y camino de luz a otra vida superior.

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1 Comentario

  1. Carmen Márquez dijo...

    Siempre es un placer conocer la historia de tu mano, sobre todo cuando se trata de la fascinante historia de la India…¡Gracias!

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