Quiénes fueron los Comuneros | Guerra de las Comunidades de Castilla

Los comuneros representan una etapa muy importante y convulsa en España de inestabilidad política y económica. Aquí te contamos quiénes fueron los comuneros y qué tienen que ver con la Guerra de las Comunidades de Castilla. Quiénes eran los Comuneros Los comuneros fueron un grupo de castellanos que se levantaron contra, lo que consideraban, las […]

Los comuneros representan una etapa muy importante y convulsa en España de inestabilidad política y económica. Aquí te contamos quiénes fueron los comuneros y qué tienen que ver con la Guerra de las Comunidades de Castilla.

Quiénes eran los Comuneros

Los comuneros fueron un grupo de castellanos que se levantaron contra, lo que consideraban, las leyes nobles injustas que estaba imponiendo el rey Carlos I. Entre las cosas que reclamaban era que el rey, que también era V de Alemania, no se llevara el dinero de Castilla que los ciudadanos pagaban con sus impuestos fuera de España. Comenzaron así lo que se conoce como una revuelta antiseñorial que fue frenada por el noble y tuvo como consecuencia la muerte de estos comuneros decapitados.

Guerra de las Comunidades de Castilla

Para entender como surgen los Comuneros nos tenemos que remontar al siglo XVI cuando tras la muerte de Fernando el Católico llega a España Carlos I (un chico de 17 años) teniendo como regente al Cardenal Cisneros. Los españoles no vieron con buenos ojos la llegada de este extranjero que además parecía que iba a tambalear aun más la economía nada boyante de España que no lograba remontar con el oro de América ya que las guerras que mantenía en el extranjero eran demasiado costosas. Lo único que seguí a flote era el comercio de la lana.

Carlos I llegaba a España para imponer una monarquía absolutista nada apoyada por la burguesía y por la gran mayoría del campesinado pero defendida por la alta nobleza que siempre estaba del lado de su rey.

Esta situación en 1520 produjo la guerra de las Comunidades que venía gestándose varios años debido a la inestabilidad política que se había producido tras la muerte de los Reyes Católicos, junto con una serie de epidemias y malas cosechas. La zona que más sufrió estos acontecimientos fue la zona central, con Valladolid y Toledo principalmente,  ya que la periférica como Burgos y Andalucía se beneficiaban del comercio.

El 12 de febrero de 1520 el rey Carlos I convoca las Cortes en Santiago de Compostela para pedir un nuevo servicio y sufragar los gastos de su viaje a Alemania. Pero solo recibió hostilidad así que decidió suspender las Cortes hasta reabrirlas en abril en La Coruña. Esta vez sí obtuvo lo que deseaba y en mayo partió para el Sacro Imperio dejando como regente de España a Adriano de Utrech.

El levantamiento de los Comuneros

En Toledo, con Juan Padilla al mando, comenzó la primera sublevación exigiendo los siguientes cambios:

  • Anular el servicio votado en La Coruña
  • Volver al sistema de los encabezamientos para cobrar los impuestos
  • Reservar los cargos públicos y los beneficios eclesiásticos a los castellanos
  • Prohibir la salida de dinero del reino
  • Designar a un castellano para dirigir el reino en ausencia del rey

Segovia, Ávila, Valencia, Toro, Media del Campo, Medina de Rioseco, Guadalajara y  Cáceres se unieron también a Toledo, quedando como reductos inexpugnables de los comuneros Burgos, Valladolid y sobre todo Toledo. Es entonces cuando organizan una Junta Santa en Ávila ahorcan al corregidor Rodrigo de Tordesillas. Contando con 15 ciudades empieza la verdadera lucha con centro en Tordesillas.

Ante toda esta situación, Carlos I desde el extranjero baja los impuestos para tratar de sofocar la rebelión pero no lo consigue.

Los comuneros siguen avanzando y reúnen con la reina Juana para intentar devolverle sus poderes mientras Adriano de Utrech trata de frenar la rebelión sin éxito alguno.

Tras varias batallas en las que los comuneros iban perdiendo fuerzas y ya no contaban con la reina Juana, llegó la batalla de Villalar dónde murieron gran parte de los comuneros y sus principales líderes, entre ellos Padilla, fueron apresados para ser decapitados.

Tras la batalla de Villalar, las ciudades de Castilla la Vieja no tardaron en sucumbir al potencial de las tropas del rey, volviendo todas las ciudades del norte a prestar lealtad al rey a primeros de mayo. Únicamente Madrid y Toledo continuaron resistiendo durante un tiempo.

Es por esta batalla de Villalar que el Día de Castilla y León se celebra el 23 de abril, siendo una fecha algo polémica.

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