Los pueblos prerromanos – Temario 1ºESO

El término pueblos prerromanos hace referencia a aquellos pueblos que originarios de los territorios que fueron conquistados por el Imperio romano, de esta forma, si nos centramos en la península ibérica tenemos que hablar de los íberos, los tartesios y de los celtas. Pueblos prerromanos: Los Iberos Para poder hablar de los iberos los arqueólogos […]

El término pueblos prerromanos hace referencia a aquellos pueblos que originarios de los territorios que fueron conquistados por el Imperio romano, de esta forma, si nos centramos en la península ibérica tenemos que hablar de los íberos, los tartesios y de los celtas.

Pueblos prerromanos: Los Iberos

Para poder hablar de los iberos los arqueólogos e historiadores han tenido que basarse en los restos arqueológicos encontrados, entresacar sus costumbres y modo de vida, pues no ha habido historias o crónicas que narraran su historia. La pieza más conocida del arte íbero es la Dama de Elche.

Los llamados iberos eran al menos una docena de tribus que estaban asentados en la meseta y el interior, siendo sus antepasados autóctonos de la península. Los pueblos iberos no utilizaban el mismo idioma, eran una serie de dialectos que contaban con diferentes sistemas de escritura, a pesar de que existen algunas inscripciones cortas ha sido -de momento- imposible poder crear un vocabulario o entender la gramática de los iberos.

Los poblados de los íberos estaban compuestos por calles no muy anchas, más bien rectas y distribuían las casas según sus labores, como por ejemplo los artesanos estaban asentados en zonas donde les fuera más fácil poder llevar a cabo su trabajo, mientras que las viviendas más estructuradas se encontraban en zonas más «nobles». El tamaño de la casa solía ser de 25 metros cuadrados, de una sola planta cuadrangular y contaba con una habitación central, secundaria y patio. En su interior es donde se hacía el fuego que iluminaba la estancia, la calentaba y también servía para cocinar.

En cuanto a su vestimenta nos encontramos con que todos optaban por una túnica de lino y se arropaban en el frío con una capa de lana, pero nos encontramos diferencias entre hombres y mujeres. La túnica de ellos iba hasta las rodillas, la de ellas iba hasta los pies. Las mujeres, para eventos especiales, podían ponerse una mantilla o toca. Este tipo de vestimenta era cómoda y sencilla, aunque contaban con decoraciones de cenefas.

Cultivaban cereales y leguminosas (cebada, trigo, mijo, avena, habas, lentejas), mejorando su forma de cultivo en el siglo V a.C. con el arado de rejilla y el uso de la ganadería para arar los campos. No practicaban el barbecho porque sembraban alternativamente los cereales. En cuanto a la ganadería contaban con caballos, mulos, asnos, ovejas, vacas, cerdos y gallinas, pero solo los sacrificaban cuando el animal era improductivo o muy mayor, momento en el que aprovechaban todo del animal.

En cuanto a su religión se cree que adorarían a la diosa Madre y contaban con templos o santuarios que se convertían en zonas de peregrinación. A su vez, estos espacios puede que fueran usados como lugares de reunión para tomar decisiones políticas.

Cuando el Imperio Romano terminó por conquistar la que fue llamada Hispania, los iberos se diluyeron con sus conquistadores, lo que provocó que se perdiera su idioma, su escritura y sus costumbres, de ahí que hoy día resulte tan difícil su reconstrucción histórica. Por ello, muchos afirman que los iberos perdieron su identidad al romanizarse.

Pueblos prerromanos: Los celtas

Al igual que con los iberos, nos encontramos con que no han dejado documentos escritos acerca de su historia pero sí sabemos que tenían una gran tradición oral que posteriormente se convirtió en leyendas. A su vez, se conoce más el carácter feroz y guerrero de los celtas debido a los escritos de los romanos, quienes sí documentaban.

Los celtas eran un conglomerado de tribus de distintos orígenes y se cree que los celtas asentados en la península ibérica llegaron del norte de Europa en el siglo VII a.C. Dicho esto, se les ha unificado dentro de un mismo nombre puesto que compartían religión, lengua y sus tradiciones, así como que eran frecuente sus movimientos migratorios.

Los celtas no contaban con un poder centralizado, lo que se cree que pudo ser una de las desventajas que provocó que fueran conquistados por los romanos. Solo hubo dos zonas de los celtas que pudieron mantener tanto sus costumbres como su lengua, que fueron los antiguos territorios de Irlanda y Gales.

Los guerreros celtas no luchaban como un ejército y tenían sus propias convicciones sobre lo que era una lucha honorable, lo que por supuesto no era correspondido por sus contrincantes y les hacía más vulnerables. Iban a pie al campo de batalla (salvo los guerreros vencedores), generando rítmicos sonidos al golpear sus escudos de bronce o madera, gritando con fuerza ante el enemigo y haciendo sonar sus trompetas de guerra. Luchaban desnudos, solo se dejaban una gargantilla en el cuello, y pintaban su cuerpo de color azul, a la vez que portaban armas como hondas, lanzas y espadas. Tras las batallas ganadas se celebraban grandes convites que podían durar días, donde se festejaba con música y poetas que cantaban las hazañas realizadas.

Las casas de los celtas son llamados castros, hoy día se pueden ver en Galicia algunos restos arqueológicos o reconstrucciones como O Castro de Santa Trega. Los castros estaban construidos en el interior de una zona amurallada, casas circulares que contaban con un piso pero que se cree que podrían contar algunas viviendas con dos alturas. La casa era utilizada para comer y dormir, generalmente se estaba fuera. Cada casa contaba con un vestíbulo exterior y en el interior «a lareira» donde se cocinaba.

El papel de las mujeres celtas era mucho más relevante que el de otras sociedades paralelas o posteriores, como los griegos o los romanos. Eran hábiles en la lucha, tenían derecho legal a la propiedad tras casarse, fueron líderes importantes y ocuparon cargos de gran relevancia.

En cuanto a sus creencias, en muchas casas se podían ver en el exterior de las casas triskeles o runas que eran símbolos de protección, a la vez que podían ser utilizados como escudos para diferenciarse de otras familias. Los celtas contaba múltiples dioses que podían variar sus nombres según la zona: Lug, Endovélico, Nabia, Taranis, y creían en el más allá.

Los romanos contaban con que los celtas practicaban sacrificios de prisioneros a gran escala (no se sabe si es una exageración o no), al igual que se ha descrito que realizaban sacrificios de animales y humanos como ofrendas a los dioses. En cuanto a los enterramientos se hacía un rito especial a aquellos guerreros fallecidos durante el combate para su vida en el más allá.

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