Escrito por Tendenzias

La evolución humana: proceso de hominización

El ADN de los seres humanos solo se diferencia del ADN de los chimpancés en un 1,24%. Es decir, compartimos el 98,76% de nuestros rasgos genéticos. La gran diferencia entre los chimpancés y los humanos que supone este pequeño porcentaje, se explica a través de la evolución humana y de los principales procesos de hominización que ha sufrido  nuestra especie a lo largo de lo que conocemos como prehistoria, cuando nuestros antepasados eran cazadores y recolectores: los cambios en el esqueleto asociados a la posición erguida, el aumento de la capacidad craneal y el nacimiento de crías inmaduras.

La evolución humana: proceso de hominización

El estudio de la evolución humana comienza en 1859 con la publicación de “El origen de las especies” de Charles Darwin, donde expone su Teoría de la Evolución, basándose en tres premisas fundamentales:

  • Las diferentes especies tienen su origen en la evolución de una especie anterior.
  • Esta evolución está regida por el principio de Selección Natural. Evolucionan solamente aquellas especies que mejor se van adaptando a los cambios.
  • El ser humano tiene su origen en especies ya extinguidas descendientes de los primates.

En 1870 Gregor Mendel aporto las Leyes de Mendel, explicando los factores que tienen influencia a la hora de buscar la herencia genética.  Gracias a las teorías de Darwin y a las Leyes de Mendel, comenzaron a desarrollarse las teorías sobre la evolución humana.

El hombre es un homínido, más concretamente un homo, perteneciente a la rama hominoidea de los primates superiores. Esta sería nuestra catalogación desde el punto de vista zoológico.

Desde el punto de vista evolutivo, el árbol de la evolución humana mas aceptado en la comunidad científica es el siguiente:

Cuadro de características:

*Millones de años

El largo proceso evolutivo que recoge tanto el árbol de la evolución como el cuadro de características es conocido como el proceso de hominización, que transformo los primates hasta dar lugar al Homo Sapiens.

Proceso de hominización

El proceso de hominización es un proceso evolutivo que recoge tanto los cambios anatómicos como la evolución cultural de estas especies, ya que unos están íntimamente ligados a los otros. Este proceso recoge la evolución del ser humano y todas las características específicas que nos diferencian del resto de los primates.

Cambios en el esqueleto asociados a la posición erguida

El Australopitecos fue la primera especie que adopto una posición erguida. Esto llevo aparejado una serie de modificaciones importantes en el esqueleto:

  1. Las extremidades inferiores, preparadas para la vida en los arboles, se van  alargando y se va apoyando el pie de forma completa, colocándose el dedo gordo en el mismo plano que el resto, facilitando así la posición erguida. Al mismo tiempo, las extremidades superiores se van acortando y las manos se vuelven más cortas y anchas, además de pasar a tener un pulgar oponible.
  2. La columna vertebral pasa a tener forma de S, lo que facilita que el cráneo se inserte en la columna por su base para soportar el peso de la cabeza.
  • La pelvis pasa a ser más estrecha y más fuerte, para soportar el peso de las vísceras (intestinos) y facilitar la musculación de glúteos y piernas.

La teoría más aceptada en relación al porqué de este cambio explica que es una consecuencia de la adaptación a la vida en la sabana africana. El clima árido de este entorno obliga a la especie a erguirse con el objeto de recibir menos sol y menos calor al alejarse del suelo. Cumpliendo al mismo tiempo la función de poder ver por encima de la vegetación.

Aumento de la capacidad craneal

Como se observa en el cuadro de características, la capacidad craneal se ha triplicado durante el proceso de hominización. El cerebro recoge y procesa toda la información que reCOGEMOS a través de los sentidos y determina la respuesta que vamos a ofrecer a los estímulos que recibimos. La capacidad craneal  fue aumentando en la medida en que éstos hacían un uso mayor del cerebro.

El Australopitecos Anamensis, el más antiguo, era vegetariano y sin capacidad para construir herramientas, con una capacidad cerebral de 300cc. El Australopitecos Garhi era vegetariano pero comenzó con la ingesta de carne y tenía la capacidad de fabricar herramientas muy simples. Su capacidad cerebral estaba en torno a los 450cc.

El Homo Habilis fue el primero omnívoro que fabricaba herramientas de forma regular. Las abandonaba después de usarlas, principalmente para la caza y el despiece de los alimentos. Se cree que ya poseían un lenguaje rudimentario. Siendo de un tamaño similar al Australopitecos, su capacidad cerebral es casi el doble, 650cc.

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El Homo Ergaster, el Homo Erectus y en Homo Antecessor, con una capacidad craneal de 800-1.100cc, eran omnívoros y cazadores habituales. Fabricaban y conservaban sus propias herramientas, que iban mejorando con el uso y eran capaces de conservar el fuego. Disponían de capacidades organizativas y un lenguaje más avanzado.

El Homo Neanderthalensis y el Homo Sapiens, fueron capaces de crear herramientas más especializadas, hacían rituales mortuorios, tenían expresiones artísticas y capacidades de organización y comunicación, más avanzadas en el caso del Homo Sapiens, lo cual le permitió adaptarse mejor y sobrevivir en cualquier clima o entorno.

Junto con el aumento de la capacidad craneal, el cambio de dieta de vegetariano a omnívoro provoco cambios en la mandíbula, menos saliente y en la dentadura, para adaptarla a la nueva dieta.

Nacimientos fetos inmaduros

El estrechamiento de la pelvis asociada a la posición erguida provocó que el canal de nacimiento también se estrechara, de tal modo que el feto tuvo que expulsarse antes de su maduración definitiva. Esto permitió una larga crianza y un largo proceso de aprendizaje del lenguaje, la cultura y las herramientas necesarias para la adaptación y la supervivencia.

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