Mapa del Imperio romano y su evolución a lo largo de la historia

El imperio romano fue uno de los más grandes y más vastos en toda la historia. Su influencia recorre gran parte de Europa y otros muchos rincones del mundo, por lo que vamos a entender de manera especial cómo fue dicha expansión a través del mapa de este imperio. Veamos entonces el Mapa del Imperio […]
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El imperio romano fue uno de los más grandes y más vastos en toda la historia. Su influencia recorre gran parte de Europa y otros muchos rincones del mundo, por lo que vamos a entender de manera especial cómo fue dicha expansión a través del mapa de este imperio. Veamos entonces el Mapa del Imperio romano y su evolución a lo largo de la historia.

Cómo era el mapa del imperio romano

El Imperio Romano fue uno de los imperios más grandes e influyentes de todos los tiempos, y su nacimiento sin duda contribuyó a la formación de la actual identidad europea y occidental. Pero, ¿cómo surgió, cómo se expandió y cómo finalmente cayó? Más allá de los libros de historia, podemos entender cómo fue la expansión del imperio romano a través de sus mapas pero concretamente a través del mapa en la época del emperador Trajano. El mapa del 117 a.C que podéis ver a continuación y en el que vemos cómo el Imperio Romano se extendía prácticamente por toda Europa, parte de Asia y algunos territorios de África antes de la llamada crisis del imperio romano ocurrida en el tercer siglo después de cristo.

Mapa del imperio romano

Al convertirse en emperador, Augusto organizó el Imperio en provincias. En los años siguientes al período de Augusto, el imperio alcanzó como decimos su máxima expansión en 117 bajo Trajano. Este mapa muestra al mismo tiempo la división en provincias y la extensión máxima del Imperio Romano.

Evolución del mapa del imperio romano

Cuando se fundó Roma, Italia estaba habitada por numerosas poblaciones, cuyos territorios fueron conquistados gradualmente por Roma. En este primer mapa podéis ver el inicio de ese imperio.

Mapa del imperio romano 1

Las guerras púnicas

A partir del 264 a. C., Roma, en ese momento una República, se enfrascó en su primera guerra continental, la contra los cartagineses. Las Guerras Púnicas, como hoy se recuerdan los conflictos entre Roma y Cartago, fueron tres en total y terminaron con la victoria decisiva de los romanos y la destrucción de Cartago en el 146 a. C. Este mapa ilustra la situación en el Mediterráneo en 218 A.C., en el estallido de la Segunda guerra Púnica.

Mapa del imperio romano 2

La guerra gálica

Un nuevo gran punto de inflexión fue la Guerra de las Galias, la campaña militar con la que Julio César conquistó la Galia, anexionándola al territorio de Roma. Tuvo lugar entre el 58 y el 51 a. C. y se recuerda como una de las campañas militares más exitosas de la historia. Fue precisamente este éxito el que allanó el camino para la toma del poder de Julio César, que se detalla en el siguiente punto.

Mapa del imperio romano 3

César Vs Pompeo: La guerra civil

A su regreso de la campaña victoriosa contra los galos, a partir del 49 a.C., César se enfrascó en una guerra civil a gran escala contra Gneo Pompeo, que se libró en toda la cuenca mediterránea y terminó con la victoria de César, que obtuvo el título de dictador  poniendo así efectivamente fin a la república. En el 44 a. C., César fue asesinado, y una nueva guerra civil entre Octavio y Marco Antonio terminó con la victoria del primero que dio origen al Imperio Romano, convirtiéndose en el primer emperador con el nombre de Augusto.

Mapa del imperio romano 4

El resto de la evolución del imperio romano se puede resumir de la siguiente manera:

La crisis del siglo tercero

El tercer siglo después de Cristo fue un período de profunda crisis para el Imperio Romano. Una de las razones fue la total inestabilidad del liderazgo del imperio: muchos emperadores, de hecho, fueron asesinados o murieron en circunstancias misteriosas. Un mapa ilustra dónde y cómo murieron numerosos emperadores de este período.

La difusión del cristianismo

Desde el primer siglo después de Cristo, el cristianismo se extendió por el Imperio Romano. Entre momentos de tranquilidad y libertad religiosa y momentos en los que fueron víctimas de sangrientas persecuciones, los cristianos aumentaron considerablemente en número. El Imperio Romano generalmente se colocó de manera tolerante con las religiones de la época, siempre que reconocieran la naturaleza divina del Emperador, lo que no era el caso de las religiones monoteístas. Había cierta tolerancia hacia los judíos ya que no hacían proselitismo, lo que muchos emperadores no aceptaban de los cristianos era no reconocer la naturaleza divina del emperador y practicar una fuerte labor de proselitismo.

En 313, el emperador Constantino promulgó el edicto de Milán, con el que reconocía definitivamente la libertad de culto de los cristianos.

La división del imperio

Tras la muerte de Constantino en 337, el Imperio Romano quedó definitivamente dividido entre el Imperio Occidental y el Imperio Oriental, división que con el tiempo llegó a sancionar una diferenciación real en dos estados distintos.

Las invasiones bárbaras

Una de las principales plagas que azotaron al Imperio Romano especialmente a partir del siglo IV fueron las invasiones de los pueblos bárbaros del norte y este de Europa. Este mapa muestra cuáles fueron los pueblos bárbaros que crearon los mayores problemas en Roma, hasta el punto de provocar la caída del Imperio Romano de Occidente en 476.

Después de la caída

En 476 el Imperio Romano de Occidente cayó debido a la invasión de los Heruli liderada por el rey Odoacro. En el siglo VI, el paisaje de Europa Occidental era radicalmente diferente al de siglos anteriores: los bárbaros que habían puesto de rodillas al Imperio con sus invasiones habían formado una serie de reinos autónomos. Los ostrogodos se establecieron en Italia, los visigodos en España, los francos y borgoñones en Francia.

La herencia del imperio romano

Entre las numerosas herencias culturales dejadas por el Imperio Romano se encuentra sin duda la lingüística. Hoy en Europa se hablan lenguas neolatinas en Italia, Francia, España, Portugal, Suiza y Rumanía. La Ciudad del Vaticano todavía usa el latín como idioma para los servicios religiosos y los documentos oficiales.

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