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Qin Shi Huang: el primer Emperador de la China

Corría el siglo III a.C., aproximadamente en el año 250 a.C., y en el corazón de Asia varios estados combatían entre sí. En aquélla época, conocida como la de Los Estados Combatientes, se luchaba por la hegemonía con dureza, con crudeza, con crueldad. Pero en uno de los reinos más pequeños y marginales, Qin, vivía un pequeño jóven de 13 años, Qin Shi Huang, que se encargaría de unificar al país y convertirse en el primer emperador de la China.

Qin Shi HuangSiete eran los estados imperantes en aquellos momentos: Han, Zhao, Yan, Wei, Chu, Qi y el mencionado Qin. Todos juntos conforman lo que hoy es la actual China, desde el mar de la China hasta la Gran Muralla.

Qin Shi Huang vivía en un reino regentado por su madre y controlado por el canciller Lu Buwei, de quien se decía era su padre natural. El nuevo amante de la reina, Lao Ai, era el tercero en discordia que aspiraba a alcanzar el poder dentro de la corte imperial. Sin embargo, la determinación y fortaleza de Qin Shi Huang se hizo patente al cumplir los 22 años y ser nombrado rey de Qin. Ejecutó a Lao Ai, el amante de su madre, quien se había levantado contra él, y a los dos hijos que éste había tenido con su madre, la reina. Confinó a su madre, y finalmente se deshizo de su principal rival, el canciller Lu Buwei.

Y así, con todo el poder a sus espaldas, Qin Shi huang se dirigió contra los reinos que le rodeaban, dirigiéndose en primer lugar hacia las llanuras del Este. Poco a poco, fue consiguiendo pequeñas victorias, que acompañaba del soborno a que sometía a personajes destacados de los otros reinos. En el año 236 a.C. inició una gran guerra contra los otros seis reinos que duró doce años.

Fue tal su rectitud y al mismo tiempo crueldad, que no se detuvo en su avance contra el reino de Wei a cuya capital, Daliang, sometió a asedio, e incluso desvió el curso del río Amarillo para inundar la ciudad. Sin embargo, su gran rival lo encontró en otro reino, el de Chu. Los 200.000 soldados que llevó al frente fueron derrotados, pero, lejos de rendirse, reunió un ejército aún mayor, de más de 500.000 hombres. en el año 221 a.C. consiguió la gran victoria, y al tiempo, la unificación de todo el país. Curiosamente, uno de los más famosos recuerdos que han quedado de aquel Emperador ha sido todo el ejército de terracota (casi 8.000 figuras de tamaño natural) que se encontraron en la región de Xi’an en 1974, muy cerca de su lugar de enterramiento. Aquellos guerreros, conocidos como los “Guerreros de Xi’an” fueron parte de la última voluntad del gran Emperador.

Sólo los hunos, procedentes de Mongolia, podrían derrotarle, y así decidió restaurar y mejorar la Gran Muralla.

Minetras, con mano dura y hábil, Qin Shi Huang consiguió dominar tan vasto imperio de un modo sistemático y organizado. Su nombre quedó para la Historia, no sólo por haber logrado la unificación, sino por lograr mejoras importantísimas para la sociedad china, como una moneda única, o una lengua única para todo el país. Facilitó las comunicaciones, unificó las medidas y los pesos y creó un ejército a su altura, dotándose a sí mismo de un poder superior. Dejó su condición de Rey para convertirse en Emperador, dejando bajo él tres cargos importantes, el de primer ministro (chengxiang), el de ocmisario responsable del ejército (taiwei) y el censor que supervisaba todo el trabajo funcionarial (yushi). Al mismo tiempo, el Estado se dividió en 36 prefecturas, cada uno con su propio Gobernador.

Por último, y como símbolo de su inmenso poder, se dedicó a contruir palacios por todo el país.

Gran Muralla China

Pero paralelo a todos estos grandes logros, fue la tiranía que demostró en todos sus actos: casi dos millones de personas realizaron trabajos forzados en la Gran Muralla y en los palacios que fue levantando… Su dinastía, Qin, apenas le sobrevivió quince años más después de su muerte, ocurrida en el 210 a.C. a la edad de 49 años.

Este Emperador tiene tal importancia en la Historia del Imperio, que su nombre, Qin, que se lee “Chin”, ha dado nombre al país que aún hoy conocemos como China.