Mazdeísmo y maniqueísmo bajo los sasánidas
0 votos

Mazdeísmo y maniqueísmo bajo los sasánidas

Los sucesores del imperio persa, los sasánidas, crearon un régimen centralizado que eclipsó, en muchos aspectos, al Imperio Romano. Los dos aspectos religiosos más importantes del período sasánida fueron, por un lado, el mazdeísmo, y por el otro, el maniqueísmo.

image Representación de Sapor I, rey de los sasánidas (Wikimedia Source)

Mazda y el mazdeísmo

Los monarcas sasánidas legitimaron su corona en la voluntad del dios Ahura Mazda, que le otorgó el poder y gobernar.

El mazdeísmo fue la religión oficial y la única permitida, en contraste con la tolerancia de los reyes en el plano cultural.

La doctrina de Mazda describía un mundo regido por dos principios: el del bien, Ahura Mazda, y el del mal, Ahrimán. En este marco, el hombre debía consagrar toda su existencia a la lucha del bien contra el mal.

Los principales enemigos eran la mentira y el error. Cuando el bien finalmente ganara esta batalla, los muertos resucitarían para ser juzgados.

En Persia, la entronización de la dinastía sasánida coincidió con un período de fuerte incertidumbre religiosa por la propagación del cristianismo, el budismo y el maniqueísmo.

image Investidura de Ardashir, Papakan, por parte de Azhura Mazda.

En este plano, surgía un mundo totalmente nuevo que mostraba la competencia de religiones con vocación universal. Esto impulsó al mazdeísmo a convertirse en religión de estado, firmemente articulada y jerarquizada, así como a perseguir con rigurosidad a las creencias rivales.

La monarquía sasánida hizo suya esta posición, en tanto legitimaba su poder por provenir del dios Ahura Mazda.

El mazdeísmo fue fundado por Zaratustra (628 – 551 a. C.), quien afirmó haber tenido una visión de Ahura Mazda, del que recibió la misión de predicar y difundir la verdad.

Según Zaratustra, Ahura Mazda era, entre muchas divinidades, la principal y única digna de adoración.

Durante siglos, esta revisión fue, aunque importante, una más entre las aceptadas por los persas. Era la que profesaban los monarcas aqueménidas, pero coexistía pacíficamente con otros credos.

El artífice del consolidación del mazdeísmo como religión oficial y única permitida fue Kartir, un mobadanmobad, o sea, “ sacerdote principal de los sacerdotes principales”.

image Inscripción de Kartir en Naqsh-e-Rajab

Sapor I le concedió los extraordinarios poderes políticos y religiosos que ejerció y, al igual que harían sus sucesores Ormuzd y Bahram III, no cubrió de honores.

Fue elevado a la nobleza, designado juez supremo y vigilante del fuego real. Jamás entre los sasánidas, un plebeyo había alcanzado tan altas dignidades.

El hecho se explica por la eficacia de Kartir al imponer, a sangre y fuego, una religión que fundamentaba el poder real en un mandato divino.

Además, el sumo sacerdote ordenó erigir templos para venerar al monarca; así aunque el rey no alcanzaba la divinización, sí se hacía más fuerte su relación con Ahura Mazda.

La labor sacerdotal de Kartir se distinguió por su intolerancia frente a todas las restantes creencias que, hasta entonces, se habían aceptado pacíficamente en el reino parto.

Kartir centró sus ataques, fundamentalmente, en los judíos, cristianos, los budistas y los maniqueos, a quienes persiguió, y cuyos templos ordenó destruir.

Así, no sólo confirmó que únicamente se aceptaba el mazdeísmo, sino que también hizo posible una irradiación política que ofrecía al clero la oportunidad de reforzar su posición ante la nobleza.

Esta situación de intolerancia persistió, aunque con altibajos, hasta el fin de la dinastía. La misma contrasta con el pluralismo imperaba en el ámbito cultural y artístico.

Manes y su doctrina

Manes o Mani (216-274 ó 277) fue el fundador del maniqueísmo, la segunda gran religión del período sasánida, aunque prohibida y severamente perseguida.

image Representación de Manes

Manes estuvo en la India para predicar su doctrina, que al principio, más que una religión, constituyen una filosofía de vida. Su pensamiento alcanzó gran reconocimiento, hasta tal punto que Sapor I lo llamó a su corte, lo hizo su consejero y lo llevó en sus expediciones.

Según el maniqueísmo, en el mundo coexistían y luchaban entre sí la luz, el bien, y las tinieblas, el mal. La batalla entre ambas empezó cuando la materia fue iluminada y quiso acercarse a la luz.

Entonces, para resistir la acción de las tinieblas, Dios creó a los seres humanos. Pero, el hombre fue apresado por el mal y sólo la verdadera ciencia le liberaría.

La práctica religiosa del maniqueísmo se caracterizaba por ser sencilla y limitada a la oración, los cánticos y las ayuno.

Las enseñanzas de Manes tuvieron gran aceptación y poco a poco adquirieron carácter religioso, hecho que marcó su destino: fue asesinado por orden regia en 274 ó 277.

La trágica muerte de Manes no amedrentó a sus discípulos, quienes siguieron difundiendo sus creencias, ampliamente aceptadas a pesar de la severa represión oficial.

Deja tu comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>