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-     Escrito por angeles

Las fuentes historicas, materia prima de la Historia

¿Alguna vez se preguntaron cómo es posible que se sepa cómo se vestían los egipcios, cuál fue la ruta de Alejandro Magno en sus conquistas, o qué creencias tenían los primeros hombres… ? La pregunta que deberíamos hacernos es: “¿Cómo podemos conocer la historia?”. La respuesta es simple: a través de la investigación de las fuentes históricas. A continuación les traemos una breve explicación sobre los tipos de fuentes disponibles, su uso, y los problemas que tienen que sortear los historiadores al investigarlas.

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Para poder conocer el pasado, los historiadores cuentan con distintos elementos que les brindan información sobre un determinado momento de una sociedad: las fuentes históricas. Prácticamente cualquier elemento que provenga de una sociedad del pasado nos puede aportar información útil para conocerla, si se lo estudia correctamente. Entre las distintas fuentes históricas que puede haber podemos destacar algunas:

· Fuentes escritas: documentos oficiales (hechos por gobiernos) o privados (cartas, memorias), periódicos, obras literarias. Las fuentes literarias son algunas de las más comunes. A lo largo de la historia, se ha dejado constancia escrita de numerosos hechos que nos ayudan a conocer mucho mejor el pasado. Cuando hace casi 5.000 años apareció la escritura cuneiforme y los grabados en las tablillas de barro, se comenzó a tener datos y pruebas escritas de lo que ocurría en un lugar determiando. Precisamente son las fuentes escritas más antiguas las que tienen más valor, ya que nos permiten conocer cosas de otras épocas que de otra manera sería imposible conocer.

· Fuentes gráficas: obras de arte, fotografía, filmes, etc. Prácticamente cualquier expresión artística nos cuenta algo acerca de la época en que fue creada. Los cuadros, las fotografías, los grabados, etc. Los artistas visuales (ahora también audiovisuales) son unos de los grandes historiadores, a su manera. Por ejemplo, los jeroglíficos nos ayudan a saber más sobre el Antiguo Egipto, las fotografías de Robert Capa fueron uno de los primeros grandes testimonios de lo que sucedía en las guerras, y la propaganda nazi también nos permite mejor conocer la ideología neofascista que hizo temblar al mundo.

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· Fuentes monumentales: monumentos, edificios, restos arqueológicos de poblados, etc. La arqueología es la que se encarga del estudio de los restos arqueológicos. Pero podemos encontrar fuentes históricas inmejorables en cualquier monumento o edificio.

· Fuentes orales: relatos de los protagonistas, leyendas transmitidas oralmente. Hay que tener en cuenta que las fuentes históricas nunca son totalmente objetivas, y en el caso de las fuentes orales esta afirmación se reafirma, valga la redundancia. Estas fuentes se basan sobre todo en la transmisión de información de forma oral, boca a boca, y es probable que cuanto más tiempo haya pasado más se haya ido modificando la historia original. De todas formas, siempre se pueden cotejar las fuentes orales con otro tipo de fuentes.

· Fuentes naturales: restos humanos, restos de animales o plantas domésticas, evidencias de cambios climáticos. En este caso, es generalmente la biología la que se encarga del estudio de los cambios en la flora y la fauna, el clima, la biodiversidad o los ecosistemas. El ser humano no es el único ser vivo que puebla el planeta, y muchos otros también son testigos de la evolución que han sufrido los tiempos. Asimismo, también la propia geografía, la orografía del terreno, ayuda a explicar contextos históricos y su evolución hasta la actualidad.

Hay que tener en cuenta que las fuentes históricas en base a las que se hace historia presentan algunos problemas. Muchas veces son escasas, o están incompletas o dañadas.

fuentes historicas
En muchos de los casos, lo que hoy es una fuente histórica fue creada en su momento con una intencionalidad determinada (como justificar un acto de gobierno o resaltar la figura de un gobernante), y hay que saber interpretar su grado de verdad (veracidad). Es decir, las fuentes históricas nunca son completamente objetivas, y en muchas ocasiones existen claras diferencias entre los relatos de unos y otros, generalmente, en base a las consecuencias que los hechos históricos tuvieron para cada pueblo, nación o grupo social involucrado en ellos.

Es por ello también que, para tener una idea más exacta de un determinado contexto histórico, lo más adecuado es tener información proveniente de diferentes fuentes, por ejemplo, varias versiones de fuentes escritas, pero también cotejarlas con fuentes visuales u orales.

A veces ocurre que hay muchísimas fuentes sobre un tema o período histórico, y el historiador lo que debe hacer es seleccionar y concentrarse en algunas, las que les resulten más importantes dejando de lado otras. Este es un proceso importante, ya que separar la información importante de la accesoria resulta fundamental para hacerse una idea más objetiva de un determinado contexto histórico.

Una vez que el historiador cuenta con la fuente histórica para su estudio, comienza una larga investigación o “crítica”, en la que se analizan todos los aspectos posibles para determinar que no se trate de un elemento falso.

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