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-    Escrito por gon

La Revolución Industrial, segunda etapa

La revolución industrial supuso el gran cambio que marcaría el Siglo XX y de hecho nuestras vidas para siempre. En una entrada anterior ya vimos cuál fue la primera etapa sobre este periodo y en esta ocasión seguimos adelante para completar la información. A continuación, La Revolución Industrial, segunda etapa.

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La Revolución Industrial, segunda etapa

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Al acercarnos al  siglo XX, la sociedad lo hacía con la ilusión de nuevos descubrimientos; con una febril actividad industrial y con una sociedad que se estaba acomodando a las ventajas que suponía gozar de unos avances tecnológicos que laboral y socialmente ofrecían una mayor libertad, confort y ocio. El optimismo creciente retroalimentaba la maquinaria de la Revolución Industrial surgida en a finales del Siglo XVIII y desarrollada durante el XIX.

 avance del ferrocarril

La segunda etapa de la Revolución Industrial comenzó en 1870 aproximadamente. Y quizás fuera el invento de la dinamo la que diera un nuevo empujón a la carrera por la modernización tecnológica.  La obtención de fuerza hidroeléctrica gracias a estas dinamos permitieron transformarla en luz, y por ende, en energía para los nuevos transportes que iban surgiendo. La era de los transportes daba un nuevo salto adelante, y por otro lado, la sociedad se veía recompensada con un nuevo elemento desconocido hasta entonces: el alumbrado. Las horas de oscuridad, de candiles y cera, quedaba atrás. Cuando en 1879, Thomas Edison presentó la lámpara incandescente la sociedad ya se había preparado para lo que, uno tras otro, iba a llegar en aquellos años de finales del XIX y principios del siglo XX.

Desarrollo de la segunda etapa de la Revolución Industrial

Segunda Revolucion Industrial

El desarrollo industrial de esta segunda etapa de la Revoución Industrial se centró en Europa, donde el Reino Unido era el gran dominante; la potencia mundial cuyos tentáculos se adentraban en todos los continentes. Ellos fueron el perfecto ejemplo del significado de la Revolución Industrial. En primer lugar porque crearon una industria textil con la que acumularon capital suficiente como para continuar con los estudios e innovaciones tecnológicas, y en segundo lugar, porque su vasto imperio colonial otorgaba el material económico y en materias primas como para afrontar con garantías la llegada de esta segunda fase en la que la siderurgia y el ferrocarril serían los elementos principales.

Sin embargo, aquella Revolución Industrial también tuvo sus puntos negros, que en este caso se reflejaban en la cada vez mayor explotación laboral. Jornadas de quince horas y el nacimiento de lo que Karl Marx definió como alienamiento de los trabajadores.

El éxito de la Revolución Industrial estuvo sustentado desde muchos puntos de la economía y la cultura, pues si la sociedad supo acoplarse y recibir con expectación todos aquellos avances y desde el punto de vista económico se estaba en una época de bonanza, también la apertura de nuevas rutas comerciales favoreció el engrandecimiento de todas aquellas naciones que se alineaban a ese nuevo progreso. En ello fue importantísimo también la apertura del Canal de Suez, en Egipto, en 1869, que permitió un comercio más fluido entre Europa y Asia. Además las redes ferroviarias iban en aumento, y se comenzó una carrera loca por conseguir conectar, por un lado, las dos costas de Estados Unidos, y por el otro lado, los principales puntos comerciales de Europa. Por último, la presentación en sociedad de las primera líneas telefónicas de larga distancia permitió conectar en el instante a distintos puntos del mundo agilizando de este modo el comercio.

El ritmo de aquellos años parecía por momentos frenético. Era una carrera contrarreloj por ser los primeros en la que Inglaterra, Estados Unidos y Francia habían adquirido ventaja. Pero aquel imperialismo; aquella supremacía, no hizo sino crear más tensiones entre determinados países. Alemania e Italia se veían relegados y pronto surgieron los conflictos políticos… estábamos ante las puertas de la Primera Guerra Mundial.

La segunda etapa de la Revolución Industrial y la I Guerra Mundial

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El estallido de la I Guerra Mundial y su desarrollo son aspectos que están indefectiblemente vinculados a la segunda etapa de la Revolución Industrial. Existen muchos condicionantes vinculados a intereses políticos, territoriales e ideológicos de los distintos bloques pero, para terminar con el tema que nos ocupa, vamos a hablar de la estrecha relación existente entre la I Guerra Mundial, los destacados intereses económicos y los avances tecnológicos que surgieron a raíz de la segunda etapa de la Revolución Industrial.

En primer lugar, debemos fijarnos en la llamada carrera armamentística. Desde las décadas de los 70 y 80 del siglo XIX, la inmensa mayoría de los países que luego tuvieron un protagonismo fundamental durante la I Guerra Mundial. Así, se empezaron a mejorar el sistema de formación de las tropas, su defensa y empezaron a construir armamento a gran escala. Asimismo, se aprovecharon de los últimos avances tecnológicos, como fueron las mejoras vinculadas con el ferrocarril, para mejorar las formas de transporte y de comunicación relacionadas con el ejército, de forma que pudieran acudir a cualquier lugar en mucho menos tiempo del que se necesitaba apenas unas décadas antes. Asimismo, fue muy importante la construcción continua de barcos para alimentar la rivalidad existente, especialmente entre Gran Bretaña y Alemania, que pugnaban por tener la escuadra naval más poderosa, numerosa y efectiva del mundo. Así, durante los primeros años del siglo XX, ambos estados fueron construyendo barcos y otras máquinas de tipo naval de forma creciente. La armada naval tuvo una gran importancia durante el desarrollo de la guerra y su construcción difícilmente hubiera sido posible sin los avances tecnológicos que tuvieron lugar durante las últimas décadas del siglo XIX.

La revolución industrial aspirina
Además de las mejoras realizadas en armas ya existentes, se inventaron otras gracias a los descubrimientos hechos durante las décadas anteriores que tuvieron una importancia fundamental durante la I Guerra Mundial. Así, poco antes de su estallido, se inventaron los famosos tanques, las ametralladoras y se adaptaron los aviones para su uso en combate, aunque estos últimos no serían realmente decisivos hasta la II Guerra Mundial. De igual modo, se mejoraron las comunicaciones de modo asombroso, lo que permitió llevar a cabo una contienda a una escala tan masiva como lo fue la I Guerra Mundial, sin que los diferentes frentes dejaran de estar en contacto y sin que se dejara de tener conocimiento de los movimientos del enemigo. La popularización del teléfono entre los distintos estamentos militares para transmitir órdenes, la mejora de los caminos y, como ya hemos indicado, la mejora general de los transportes, entre otros aspectos, permitieron cambiar de forma vital las estrategias militares y la forma en la que se concebían las batallas de cara al estallido de la I Guerra Mundial y de otros conflictos de la época.

Por otro lado, dicha carrera armamentística y la importancia cada vez mayor que se daba a los ejércitos provocó que se crearan cada vez más fábricas e industrias dedicadas prácticamente en exclusiva a la producción armamentística. La mejora de las técnicas de producción en masa y el abaratamiento progresivo de los costes dio alas a esta importantísima industria, en la que los estados invertían un importante porcentaje del gasto público a comienzos del siglo XX.

Pero, para terminar con una nota amable, la Revolución Industrial también permitió que muchas personas se salvaran durante este horrible conflicto. Por ejemplo, en conexión con los avances realizados en relación a la industria farmacéutica y médica durante estos años, se desarrollaron medicamentos y técnicas nunca antes utilizadas que permitieron salvar la vida de muchos heridos durante el conflicto. Por ejemplo, antes de la I Guerra Mundial, se sabe que muchas más personas morían por infecciones y males relacionados después de recibir una herida de consideración que por el trauma físico en sí mismo. Sin embargo, en los años previos a la I Guerra Mundial, se crearon y se probaron con éxito los primeros antibióticos y antiinflamatorios, lo que salvó miles de vidas de soldados heridos en batalla de ambos bandos. De igual modo, durante este tiempo, también se desarrollaron otros medicamentos vitales, como la famosa Aspirina, se probaron con éxito nuevas técnicas quirúrgicas y se avanzó mucho en la creación de todo tipo de prótesis, por citar solo algunos ejemplos.

Asimismo, las mejoras en los medios de transporte antes citadas permitieron llevar alimentos y artículos de primera necesidad a las ciudades y grandes núcleos de población desde lugares menos asediados. Por lo tanto, la segunda etapa de la revolución industrial tuvo una importancia fundamental, para lo bueno y lo malo, en el desarrollo de uno de los conflictos bélicos más importantes de nuestra historia reciente.