La batalla de Alesia: Cesar vs Vercingetorix
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La batalla de Alesia: Cesar vs Vercingetorix

Durante años, Julio César hubo de enfrentarse a los galos, derrotándolos una y otra vez hasta conseguir la pacificación de la Galia tras la batalla de Alesia. Fue en el 59 a.C., cuando producto del triunvirato con Craso y Pompeyo, César recibió el gobierno de las dos Galias, la Cisalpina y la Transalpina. Pero los galos no estaban dispuestos a someterse al yugo de Roma, y en apenas dos años, Julio César hubo de derrotar primero a los helvecios y los germanos, y posteriormente al pueblo de los belgas, a los que prácticamente exterminó.

La rendición de Vercingetórix – Lionel N. Royer (Museo Crozatier)

En el año 56 a.C. César había conseguido la práctica pacificación de la Galia, pero pequeñas tribus asolaban continuaban la zona: los carnutes, los belgas, los eburones, y sobre todo, los senones cuyo jefe, Acón, fue ejecutado por César. Éste fue quizás el detonante que llevó a una nueva rebelión general de los galos en el año 52 a.C.La rebelión comenzó a principios de febrero, en Cenabum, la actual ciudad de Orleans. Los arvernos, sin embargo, reunidos en su capital, Gergovia, deciden no unirse a la rebelión. Pero entre ellos, hay uno, Vercingetórix, quien con rebeldía y fiereza defiende la lucha contra los romanos. Pero en la asamblea de jefes de los arvernos no consiguió hacerse escuchar, y fue exoulsado. Desterrado y enfurecido, Vercingetórix reunió un grupo de fieles y cargó contra la ciudad, tomándola. En poco tiempo, se convirtió en el caudillo de todos los galos, aquél que haría frente a los romanos con su gallardía y su pasión patriótica, y así, unidos, el ejército galo se dirigió hacia la región central. No tardó Julio César en ponerse al frente de sus ejércitos para cortarle el paso a los galos, y así, en Avaricum, consiguió una sonada y cruenta victoria. De los cuarenta mil habitantes de la ciudad, sólo ochocientos consiguieron huir vivos y unirse a Vercingetórix.

Corría Marzo del año 52 a.C., y entrada la primavera, César decidió un nuevo paso: salir en busca del gran héroe, del caudillo. Gergovia, la capital de los Arvernos era su destino y objetivo, con la seguridad de que Vercingetórix correría en su ayuda. Frente a frente se encuentran los dos líderes, cada uno a una orilla del río Elvaer. Cuando carga contra los galos, César es estrepitosamente derrotado. El conocimiento del lugar, la posición más elevada de los galos, la fuerza, la pasión, el orgullo de defender su tierra… Fue la primera derrota romana en la Galia. Como consecuencia lógica, Vercingetórix se convirtió en el gran héroe y fue confirmado como general en jefe de los galos.

Apenas dos meses más tarde, repuestos los romanos, se produce la batalla definitiva. El caudillo galo se dirige hacia Alesia, una ciudad que se encontraba muy elevada, de modo que se hacía inxepugnable, salvo que fuera asediada. Y así lo decidió Julio César. En la ciudad, Vercingetórix acumuló ochenta mil hombres y quince mil caballos. A su alrededor, los destacamentos romanos forzaron el asedio completo alrededor de la ciudad, abriendo incluso un foso de seis metros de ancho por seis de profundidad y un segundo un poco más pequeño lleno de agua. en la parte más externa de ambos fosos, levanta una gran empalizada con torres distanciada en 120 metros cada una de la contigua. de este modo, cinco trampas separaban a los galos de lso romanos y evitaban su huida: las torres, el primer foso en forma de V, una zanja con estacas afiladas y entrelazadas, una segunda zona con estacas semienterradas y coultas y puntas de hierro, y por último, el segundo foso relleno de agua.

Sin embargo, cuando los víveres estaban a punto de agotarse en la ciudad, Vercingetórix recibió el refuerzo que esperaba, un contigente de galos tan espectacular que cuadruplicaba el númmero de romanos. César pasó de ser sitiador a ser sitiado, pues se encontró entre los galos de la ciudad, y los recién llegados que se colocaron a su espalda. Eran 240.000 galos frente a 60.000 romanos. Cuando tras cuatro intentos, los galos desde la ciudad y desde las colinas atacan al unisono, César se ve en un gran aprieto. Pero una vez más, demostró su genio militar, respondiendo con prontitud al ataque con una táctica brillante. Mientras hacía frente con doce mil legionarios al ataque masivo de los galos, mandó a su caballería que rodeara a los galos y los atacara por detrás. Éstos, desprevenidos, se vieron sorprendidos, y finalmente, hubieron de emprender la huida los unos, y volver a la ciudad, los sitiados.

La que finalmente fue la rendición del gran héroe galo, Vercingetórix, disponiendo sus armaduras a los pies de César, altivo, es una de las grandes imágenes que se han representado en la pintura francesa. No por ello, el gran héroe galo ha sido estimado, desde entonces, como un símbolo de todo los que los galos llevan dentro cuando son aocsados por extranjeros. Vercingetórix se ha convertido en el modelo a imitar, por su pasión, por su patriotismo, y por su coraje. Una estatua suya se levanta en Mont Auxois, en el sitio que presuntamente estuvo la ciudadela de Alesia.

Vercingetórix fue recluido en mazmorras durante seis años, en Roma, donde en el año 46 a.C. fue estrangulado.

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2 Comentarios

  1. Anonymous dijo...

    Varios comentarios: El padre de Vercingetorix ya había intentado hacerse con el poder pero no “coló”.
    Ni todas las tribus galas estaban unidas alrededor de Vercingetorix frente a los romanos, ni todas las que se unieron a él lo hicieron voluntariamente: hubo matanzas, mutilaciones, incendios, rehenes…
    A los jefes vencidos no muertos se les exhibía en los desfiles triunfales de los generales y luego se les mataba. César no pudo celebrar su triunfo hasta 6 años después: después de la guerra civil.

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  2. Xab. dijo...

    Buenas:

    …Que, cada vez está más claro, no fue la actual Alise-St-Reine, sino Chaux-des-Crotenay. Empezando por los escritos de César:

    “Estaba la ciudad fundada en la cumbre de un monte muy elevado por manera que parecía inexpugnable sino por bloqueo…”

    [Tras lo de Avaricun, Alise-St-Reine, con una pendiente tan suave, sin ningún tipo de pared vertical, le dura a César dos telediarios. César no quería derrotar a Vercingetórix, sino largarse a la Provenza, porque le estaban sacudiendo por todas partes, y la sublevación en Galia era general, como creo recordar dice desde casi el principio del libro VII, y Vercingetórix se va a Alesia no a esconderse como un maula, sino a cerrarle el ÚNICO PASO que tiene hacia Provenza, y el camino pasa por el medio de Chaux].

    “Dos ríos por los dos lados BAÑABAN…” [no pasaban a buena distancia]
    “…el pie de la montaña…”

    [uno de los motivos de que no pudiesen asaltarla: al estar los ríos CONTRA el monte, y siendo éste muy escarpado, ni puente, ni vadeo, ni historias].

    “Delante de la ciudad se tendía una llanura de casi tres mil pies (4,5 Km.) de largo. Por todas las demás partes LA CENÍAN…” [o sea, a tiro de piedra] “…de trecho en trecho varias colinas de igual altura”. [ya me diréis en Alesia; tropecientos metros]

    Eso no coincide con Alise ni p’atrás, y los franceses ya las están teniendo buenas sobre el asunto. Pero la Arqueología oficial es otra historia, y ahí se juegan 52 millones de € del “parque temático”. Y eso son palabras mayores. No les dejan hacer prospecciones.

    Un saludo,

    Xab.

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