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La batalla de Alesia: César vs Vercingetorix

La historia de Roma está llena de emperadores, traiciones, grandes conquistas y grandes batallas. Pero pocas personalidades fueron tan importantes como Julio César y pocas batallas fueron tan recordadas en la historia como la que el emperador romano llevó a cabo en Alesia frente a Vercingetorix, principal jefe de la resistencia de las Galia y otro genio militar que ha pasado a la historia.

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La batalla de Alesia: los protagonistas

Antes de empezar a ver cómo fue la batalla y lo que supuso en su momento, vamos a hablar primero de los dos personajes históricos que se enfrentaron en ella: Julio César y Vercingetorix.

Julio César

julio cesar

Cayo Julio César fue un emperador romano de la época tardía de la república. Nació en el año 100 a.C y murió en el 44 a.C. Era hijo de un político poco destacado llamado también Julio César, y de una noble plebeya llamada Aurelia. A pesar de us procedencia humilde en comparación con otros (creció en la Subura, uno de los barrios más pobres de la ciudad), llegó a ser uno de los emperadores más importantes de Roma, destacando por su ambición política, su destreza militar y también por su capacidad de oratoria y por sus escritos. Fue, además, un consumado seductor.

Su ascenso político fue bastante rápido. En el año 63 a.C. ya consiguió ser nombrado Pontifex Máximus, lo que era la máxima orden religiosa del imperio. Ya durante este nombramiento hubo numerosos rumores de una posible traición que podría acabar con su vida. De hecho, s mandato no estuvo exento de escándalos, como cuando pidió el divorcio a su mujer Pompeya tras haberse descubierto que un hombre llamado Clodio se había disfrazado de mujer y había penetrado a los aposentos de la esposa de Julio César, con la intención de yacer con ella. A pesar de haber sido descubierto y de que su esposa no tuvo nada que ver, Julio César le pidió el divorcio argumentando que “la mujer de César no solo debe ser honrada, sino también parecerlo“.

Julio César se proclamó cónsul de Roma en el 59 a.C. momento en el cual supo también que necesitaría apoyos para contrarrestar las posiciones opuestas de algunos sectores del Senado. Es entonces cuando formó el Triunvirato con Craso y Pompeyo. Destacó durante esta época por sus victorias militares y por ser el primer general romano que penetró en territorios como Germania. Se hizo célebre por l superioridad y altivez que mostraba con sus enemigos y por sus grandes y rápidas victorias militares, que resumió con la famosa frase “Veni, vidi, vinci” (llego, vió y venció).

Durante su época de emperador y dictador Julio César puso en marcha reformas agrarias y económicas que limitaban el poder de los más ricos, introdujo profundas reformas sociales e incluyó numerosas celebraciones y festividades.

Sin embargo, el gran poder que acumulaba Julio César causaba recelos entre los miembros del Senado, que temían que se autoproclamara Rey y diera así la puntilla a la ya crepuscular República. Así fue como se unieron 60 senadores romanos para la conspiración del asesinato de Julio César.

El día 15 de marzo Julio César acudió al Senado a pesar de los ruegos de su mujer de que no lo hiciera ya que había tenido sueños premonitorios la noche anterior. Una vez en el Senado, Marco Antonio, el lugarteniente de Julio César fue retenido a la entrada. Cuando Julio César de halló sentado en el Senado, los senadores le rodearon y cavaron en él sus puñales y dagas. Recibió un total de 23 puñaladas. Entre sus asesinos estaba Bruto, fruto de la relación con una de sus amantes y que había sido acogido por Julio César como hijo adoptivo. Los historiadores dicen que cuando Bruto le clavó su puñal el emperador dijo su famosa frase: “¿Tú también, hijo mío?”.

Vercingetorix

vercingetorix
Por su parte, Vercingetorix (80 a.C. – 46 a.C.) fue un líder de las galias que destacó como militar, logrando reunir a una gran parte de la nación gala para hacer frente a las tropas de Julio César, llegando incluso a vencerle antes de tener que rendirse y ser capturado en la batalla de Alesia.

LOgró mermar las fuerzas del ejército de Julio César gracias al apoyo de los pueblos galos y de sus tácticas militares, basadas en combatir desde posiciones elevadas y en realizar la táctica de guerra quemada, para limitar las provisiones de sus rivales.

Se sabe que fue apresado tras la derrota de su ejército en Alesia. Se cree que Julio César le consideró como una especie de trofeo personal a su victoria tras la larga batalla (más de 40 días de asedio) y que le mantuvo prisionero durante 6 años antes de ejecutarle. No existen en la actualidad esculturas o pinturas oficiales de Vercingetorix en la historia oficial francesa, aunque sí exiten representaciones realizadas sobre todo a partir del siglo XIX.

Ahora que ya sabemos más cosas acerca de los dos protagonistas de la batalla de Alesia, vamos a ver cuáles son sus antecedentes, sus detonantes y cómo fue el propio desarrollo de la batalla.

La batalla de Alesia: Julio César vs Vercingetorix

Durante años, Julio César hubo de enfrentarse a los galos, derrotándolos una y otra vez hasta conseguir la pacificación de la Galia tras la batalla de Alesia. Fue en el 59 a.C., cuando producto del triunvirato con Craso y Pompeyo, César recibió el gobierno de las dos Galias, la Cisalpina y la Transalpina. Pero los galos no estaban dispuestos a someterse al yugo de Roma, y en apenas dos años, Julio César hubo de derrotar primero a los helvecios y los germanos, y posteriormente al pueblo de los belgas, a los que prácticamente exterminó.

En el año 56 a.C. César había conseguido la práctica pacificación de la Galia, pero pequeñas tribus asolaban continuaban la zona: los carnutes, los belgas, los eburones, y sobre todo, los senones cuyo jefe, Acón, fue ejecutado por César. Éste fue quizás el detonante que llevó a una nueva rebelión general de los galos en el año 52 a.C.La rebelión comenzó a principios de febrero, en Cenabum, la actual ciudad de Orleans. Los arvernos, sin embargo, reunidos en su capital, Gergovia, deciden no unirse a la rebelión. Pero entre ellos, hay uno, Vercingetórix, quien con rebeldía y fiereza defiende la lucha contra los romanos. Pero en la asamblea de jefes de los arvernos no consiguió hacerse escuchar, y fue exoulsado. Desterrado y enfurecido, Vercingetórix reunió un grupo de fieles y cargó contra la ciudad, tomándola. En poco tiempo, se convirtió en el caudillo de todos los galos, aquél que haría frente a los romanos con su gallardía y su pasión patriótica, y así, unidos, el ejército galo se dirigió hacia la región central. No tardó Julio César en ponerse al frente de sus ejércitos para cortarle el paso a los galos, y así, en Avaricum, consiguió una sonada y cruenta victoria. De los cuarenta mil habitantes de la ciudad, sólo ochocientos consiguieron huir vivos y unirse a Vercingetórix.

Corría Marzo del año 52 a.C., y entrada la primavera, César decidió un nuevo paso: salir en busca del gran héroe, del caudillo. Gergovia, la capital de los Arvernos era su destino y objetivo, con la seguridad de que Vercingetórix correría en su ayuda. Frente a frente se encuentran los dos líderes, cada uno a una orilla del río Elvaer. Cuando carga contra los galos, César es estrepitosamente derrotado. El conocimiento del lugar, la posición más elevada de los galos, la fuerza, la pasión, el orgullo de defender su tierra… Fue la primera derrota romana en la Galia. Como consecuencia lógica, Vercingetórix se convirtió en el gran héroe y fue confirmado como general en jefe de los galos.

Apenas dos meses más tarde, repuestos los romanos, se produce la batalla definitiva. El caudillo galo se dirige hacia Alesia, una ciudad que se encontraba muy elevada, de modo que se hacía inxepugnable, salvo que fuera asediada. Y así lo decidió Julio César. En la ciudad, Vercingetórix acumuló ochenta mil hombres y quince mil caballos. A su alrededor, los destacamentos romanos forzaron el asedio completo alrededor de la ciudad, abriendo incluso un foso de seis metros de ancho por seis de profundidad y un segundo un poco más pequeño lleno de agua. en la parte más externa de ambos fosos, levanta una gran empalizada con torres distanciada en 120 metros cada una de la contigua. de este modo, cinco trampas separaban a los galos de lso romanos y evitaban su huida: las torres, el primer foso en forma de V, una zanja con estacas afiladas y entrelazadas, una segunda zona con estacas semienterradas y coultas y puntas de hierro, y por último, el segundo foso relleno de agua.

Sin embargo, cuando los víveres estaban a punto de agotarse en la ciudad, Vercingetórix recibió el refuerzo que esperaba, un contigente de galos tan espectacular que cuadruplicaba el númmero de romanos. César pasó de ser sitiador a ser sitiado, pues se encontró entre los galos de la ciudad, y los recién llegados que se colocaron a su espalda. Eran 240.000 galos frente a 60.000 romanos. Cuando tras cuatro intentos, los galos desde la ciudad y desde las colinas atacan al unisono, César se ve en un gran aprieto. Pero una vez más, demostró su genio militar, respondiendo con prontitud al ataque con una táctica brillante. Mientras hacía frente con doce mil legionarios al ataque masivo de los galos, mandó a su caballería que rodeara a los galos y los atacara por detrás. Éstos, desprevenidos, se vieron sorprendidos, y finalmente, hubieron de emprender la huida los unos, y volver a la ciudad, los sitiados.

La que finalmente fue la rendición del gran héroe galo, Vercingetórix, disponiendo sus armaduras a los pies de César, altivo, es una de las grandes imágenes que se han representado en la pintura francesa. No por ello, el gran héroe galo ha sido estimado, desde entonces, como un símbolo de todo los que los galos llevan dentro cuando son aocsados por extranjeros. Vercingetórix se ha convertido en el modelo a imitar, por su pasión, por su patriotismo, y por su coraje. Una estatua suya se levanta en Mont Auxois, en el sitio que presuntamente estuvo la ciudadela de Alesia.

Vercingetórix fue recluido en mazmorras durante seis años, en Roma, donde en el año 46 a.C. fue estrangulado. El líder galo ofreció su vida a Julio César a cambio de los 53.000 soldados que aún seguían con vida tras la rendición en Alesia. Los soldados, desarmados, terminaron siendo capturados por las legiones a las afueras de la ciudad. También fueron capturados los hijos de Vercingetorix, quienes fueron criados como ciudadanos romanos.

Esperamos que el artículo te haya resultado interesante y que sepas mucho más sobre esta importante batalla. Para terminar, os dejamos con un video y unos enlaces que os podrían resultar interesantes para complementar la información del artículo.

Video sobre Julio César

En el siguiente vídeo podéis ver un documental acerca de la vida de Julio César uno de los emperadores más célebres e importantes del período del Imperio Romano.

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