Red de Blogs
Estás leyendo una revista del futuro | ¿Aún compras prensa escrita para leer sobre tus temas favoritos?
Cursos en www.aprendemas.com
¿Necesitas formación?
  Cursos
Master
MBA


El crack del 29: preludio del Martes Negro


La crisis bursátil de Nueva York de 1929 fue una de las peores crisis económicas del siglo XX. En esta semana de octubre se cumple el aniversario de aquella locura bursátil. De una semana que se podría decir nos cambió la historia del mundo y desencadenó una tempestad económica y política que llegó hasta el mismo corazón de Europa.

Para saber las causas que provocaron aquella crisis en octubre del 29 tendríamos que remontarnos a varios años antes, a 1924, el año en que comenzaron las compras especulativas. Aquel año el índice de Nueva York andaba por los 110 puntos. Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, comenzaba la prosperidad. La presión fiscal había caído en los años subsiguientes; los sueldos subían; se comenzaba a fabricar en serie, y sobre todo el automóvil supuso un boom económico incontrolable. Tan popular se hizo que todas las industrias que de él dependían vieron como sus negocios se expandían: petróleo, caucho, fabricación de automóviles.. General Motors, Ford y Goodyear subieron como la espuma en aquellos años.

Los ferrocariles, la electricidad, el teléfono, el auge de las comunicaciones. El avance social era evidente y eso se notaba en un ambiente de euforia por las calles.

Crisis del 29

Y así, psicológicamente, se estaban asentando las bases para que la Bolsa se catapultara. Si en 1924 el índice estaba en 110 puntos, a finales de 1925 se había ido hasta los 181 puntos, un alza de un 65% en poco más de un año. A comienzos del año 1927, las alzas habían apuado ya el índice hasta 245 puntos, casi un 125% de subida en poco menos de 3 años. y como en cualquier época de euforia bursátil, la Bolsa, algo que estaba tradicionalmente reservado para los agentes se trasladó a la calle. Comenzaron a surgir pronósticos de todas clases y quienes se aprovechaban de los pocos conocimientos de quienes no estaban habituados a ese mundo para predecir que con pocos ahorros se podían conseguir inmensas fortunas.

Se llegó a inculcar de tal manera en la mente de los ciudadanos de que en Bolsa sólo se podía ganar que se apostaban los ahorros de toda una vida, e incluso, y ese fue el gran desencadenante de la gran crisis, se empezó a comprar a crédito. Era como una gran globo de aire que poco a poco se iba inflando con el gas de los créditos concedidos, pero sin datos económicos ni dinero suficiente que lo corroborara.

Todo parecía sencillo y seguro: los agentes de Bolsa prestaban el dinero para invertir por un 10% de interés con la garantía de los títulos adquiridos. Este agente se iba a un banco y depositaba los títulos en garantía, pero era tal el volumen de créditos concedidos que los Bancos recurrían a la Reserva Federal para obtener el dinero que dejaban a los agentes. Y lo hacía por un 5% de interés. El agente de Bolsa, así, obtenía una ganancia además de un 5% mientras el inversor obtenía los beneficios de una Bolsa que parecía que siempre iba a subir.

En 1927, los créditos en acciones sumaban ya un importe de 3.500 millones de dólares.

Y era esa misma cantidad de dinero en circulación la que le daba alas a la Bolsa inflándola más y más. Sin embargo, nadie se paraba a pensar, que si la Bolsa bajaba, el inversor quedaría atrapado y sin dinero conque cubrir el dinero prestado. Tampoco entonces el agente podría garantizar su pago a los Bancos, ni el Banco devolverle el dinero a la Reserva Federal. La última solución sería vender las acciones para poder pagar las deudas y eso conllevaría a un caos bursátil.

En 1928 la Bolsa seguía su marcha irrefrenable, a pesar de que emepzaron a darse los primeros latigazos de alguna que otra caída fuerte, como la del 12 de junio, cuando al acabar la sesión en los periódicos se anunció el desplome de Wall Street. Nadie se imaginaba que aquella caída de apenas 25 puntos sería una raya comparado a lo que sucedería un año después.

Toda esta euforia se aprovechaba en política para lograr votos y así el candidato Herbet Hoover consiguió ser Presidente de 1929 a 1933 gracias a su campaña en la que anunciaba que con él continuaría la prosperidad.

Después de aquellas elecciones, la Bolsa subió hasta los 331 puntos. Casi un 200% con respecto a 4 años antes. Se había triplicado practicamente, mientras que los préstamos ascendían ya a 6.000 millones de dólares.

1929 fue el año clave, y marzo el mes en que se produjeron los primeros grandes desplomes…

Artículos relacionados

Bienvenido a Sobre Historia

Sobre Historia.com es el blog que da un paseo por la historia publicando artículos y noticias históricas, de arte, de personajes... No te pierdas esta gran cita cultural

Recibe las noticias de Sobre historia en tu mail:

Escribe tu mail:

Lo más leído


Escribe un comentario

Cuentanos lo que opinas. Recuerda que se permite HTML básico para comentar.

Reader Comments

[...] Bolsa llevaba desde 1924 subiendo sin parar, sin ningún motivo aparente más que la confianza en la bonanza económica, mientras los créditos [...]