Escrito por Tendenzias

El tenedor: una historia de disputas

Si bien el tenedor es un objeto sumamente común en nuestra sociedad occidental, durante muchos siglos este simple utensilio fue producto de varias disputas y desentendimientos, generando numerosos conflictos que se concentraron tanto dentro de los muros de la realeza y aristocracia como también en los hogares más austeros.

Los inicios del tenedor o pincho se remontan hacia la Grecia clásica para servir comidas y ayudarse a comer con el mismo, pero a pesar de estos hechos, el tenedor no se utilizó hasta muchos siglos después en todo Europa, siendo introducido en el año 1077 por la princesa Teodora, hija del emperador Bizancio Constantino Ducas, proviniendo de Costantinopla.

Teodora al haberse casado con Domenico Selvo, hijo del Duque de Venecia, intenta incorporar este (para ese entonces) curioso elemento que acompañaría la mesa. Para ese entonces, los europeos utilizaban como únicos elementos para comer sus propios dedos, siguiendo estrictas reglas pautadas por la realeza de los modales del buen comer y la refinadez.

Como era de esperarse, los resultados no fueron muy favorecedores para la Princesa. Los comensales no se hallaban cómodos con semejante pincho en las manos, concluyendo la comida con numerosas pinchaduras en la lengua, los labios, la garganta y las manos debido a la falta de conocimiento y dominación del simple tenedor.

Se dice incluso, que la mismísima Catalina de Médici, responsable de incorporar el utensilio en Francia en el siglo XVI, utilizaba el mismo para también rascarse la espalda.

Debido a estos contratiempos que el objeto causaba, y la profunda propaganda que realizó Carlos V (famoso por ser exageradamente refinado y afeminado), el tenedor se convirtió en un símbolo de lo cursi y ostentación, siendo despreciado hasta tal punto de ser llamado instrumento diabólico. Finalmente, el tenedor fue incorporado formalmente en las mesas de los comensales a partir del siglo XVIII, variando según las zonas y superando la vieja costumbre de comer con las manos.

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