Escrito por Tendenzias

La revolución de los claveles en Portugal

34 años hace ya de aquel levantamiento que supuso la libertad democrática para nuestro país vecino, Portugal: la Revolución de los Claveles. Envejecida y anquilosada por un régimen político dictatorial y arcaico, Portugal desgraciadamente contaba con la losa de tener la dictadura más vieja de Europa. Fue en 1933 cuando con la Constitución Antonio de Oliveira Salazar fundó el Estado Novo con el que despreció a la monarquía y a las más mínimas leyes de cualquier Estado de Derecho. Estuvo en el poder hasta 1968 cuando fue destituido por enfermedad. Sin embargo, su sucesor en el cargo, Marcelo Caetano, siguió un régimen continuista.

Sin embargo, los tiempos estaban cambiando. La sociedad era mucho más abierta, más liberal. En Europa se respiraban aires de cambio y de lucha por las libertades, y, por otro lado, las colonias portuguesas en África se estaban rebelando ante el imperialismo portugués, lo que obligaba al Estado a mantener a sus fuerzas armadas en territorio africano y a gastar ingentes cantidades de dinero en salvaguardar su imperio.

Revolucion de los Claveles 

En aquélla condiciones de intolerancia y revueltas sociales, el 25 de abril de 1974 los portugueses se levantaron con Lisboa tomada por los tanques. El golpe de Estado estaba siendo protagonizado por oficiales de las fuerzas armadas del movimiento de capitanes y liderado por el general Antonio de Spínola. Rápidamente, y antes de que el miedo se extendiera por la capital portuguesa, por radio se emitió un comunicado según el cual se aseguraba que se tenía todo bajo control y que lo único que se pretendía era la vuelta a la democracia y la convocatoria en fechas próximas de elecciones libres.

Lisboa entera se echó a las calles en apoyo al Golpe de Estado, para expresar su repulsa al actual Gobierno y su fé en la libertad. Aquella aprobación masiva popular de la Revolución se simbolizó en los claveles que se colocaron en las armas de los soldados que estaban en la calle, signo de la libertad que acababa de recuperarse. Al mediodía, los golpistas, con Spínola al frente, lograron que Caetano y su presidente Thomaz, dimitieran.

Rapidamente se anunció la liberación de presos políticos, el retorno de todos los portugueses exiliados y la detención de los miembros de la temida Policía Política. Aquella misma noche el mando militar golpista traspasó todos los poderes a una Junta de Salvación Nacional, y poco después, por televisión, anunció las nuevas medidas que restablecerían las libertades que durante más de cuarenta años habían estado perdidas en Portugal.

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