Helen Keller, una luz en la eterna noche

Corría el año 1880 cuando en una pequeña ciudad rural de Alabama nacía una niña llamada Helen Keller. Esta había nacido normalmente, sin ninguna deficiencia ni enfermedad.

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Los meses transcurrieron y Helen comenzó a crecer sana, hasta que, en Febrero de 1882, la pobre niña sufre una grave y prolongada enfermedad que casi la lleva al borde de la muerte. Por fortuna logra curarse, tras un duro período de sufrimiento.

Todo daba a entender que Helen habría recuperado su salud, hasta que su madre comenzó a notar ciertas deficiencias en la niña. Esta no respondía a la campana a la hora de comer, ni tampoco observaba fijo a las personas que le hablaban. Esto llevó a entender que las secuelas de su enfermedad la habían dejado ciega, sorda (y por ende) muda.

Estos hechos condujeron a que Helen tuviera una grave personalidad, debido a sus limitaciones. Pero pronto estas actitudes fueron sedadas por la maravillosa presencia de su institutriz, la inseparable figura de Anne Sullivan que la conduciría a Helen hacia la luz en su eterna oscuridad.

Anne tomó el trabajo de dedicarse por y para la niña constantemente, enseñándole a hablar, escribir y leer. Si bien estas acciones parecían imposibles de ser ejecutadas por una niña tan pequeña y con tales limitaciones, entre ambas lograron  que Helen pudiera desenvolverse en la vida normal, mostrando una gran fuerza de voluntad que asombraba (y sigue sorprendiendo) a las personas que sabían de ella.

Pero fue especialmente la presencia de Annie quien la impulsó a sus grandiosas mejoras, hechos que, con ayuda de otros profesionales, condujeron a Helen a poder asistir al colegio de Cambridge desde 1896 y 4 años después entraría en la Universidad de Radcliffe recibiéndose con honores y convirtiéndose en la primer persona sordo-ciega que pudiera aprobar los exámenes de ingreso en la Facultad.

Obviamente estos hechos generaron graves dificultades y obstáculos en la vida de Helen, hechos que cuenta con gran precisión en su libro más conocido The Story of My Life, lugar donde cuenta los acontecimientos que ha tenido que sobrepasar para poder lograr sus objetivos, luchando contra su ceguera y sordez.

Durante los años siguientes, Helen se dedicó a contar sus vivencias, todas las experiencias relacionadas con sus deficiencias en conjunto con su inseparable amiga y tutora, Anne Sullivan, quien hacía de intérprete en las conferencias generales.

Ambas lograron dar una esperanza a la vida de las personas que padecían esas deficiencias, siendo un verdadero ejemplo de vida a seguir que no sólo se propagó por los Estados Unidos, sino también por el mundo entero logrando grandes reconocimientos a lo largo de sus vidas.

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