Miguel de Cervantes y la Batalla de Lepanto
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Miguel de Cervantes y la Batalla de Lepanto

La vida de Miguel de Cervantes (1547 – 1616), situado entre el renacimiento y el barroco, estuvo llena de peripecias y adversidades. Fue soldado en la Batalla de Lepanto (1571), y en otras varias expediciones militares, estuvo cautivo en Argel, y fue encarcelado por un supuesto fraude en su cargo de recaudador de impuestos.

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Retrato de Miguel de Cervantes, por Eduardo Balaca

Miguel de Cervantes, que nació en Alcalá de Henares (España), se encontraba durante su juventud en Italia cuando decidió embarcarse en la Marquesa y combatir en la armada cristiana liderada por Juan de Austria (hijo de Carlos V).

Durante siglos, los turcos otomanos no dejaron de expandirse desde sus territorios en lo que alguna vez fue el Imperio Bizantino. Por tierra, en África, y por mar, en el Mediterráneo, lanzaron ataques en la primera mitad del siglo XVI que jaquearon el dominio cristiano de la región mediterránea.

Desde su elección como papa, Pío V trató por todos los medios de reunir una Santa Liga, contra los turcos. Venecia, principal perjudicada ante el avance de la media luna, aceptó formar parte de la alianza. Por su parte, el rey de España prometió fuerzas considerables para fortalecer sus posiciones en África del norte.

Así, la armada cristiana se consolidó en Mesina en 1571. Al alba del 7 de octubre de 1571, las dos armadas enemigas se avistaron. Cada escuadra contaba de unos 300 navíos, pero el armamento de los cristianos era más apto para este tipo de batalla, y los turcos regresaban cansados del mar Adriático.

Tras el abordaje y el sangriento combate, las pérdidas turcas se elevaban a más de 200 embarcaciones hundidas o apresadas. Pero los cristianos pagaban cara su victoria: 8.000 muertos y 21.000 heridos. Entre estos, el héroe de la jornada, don Juan de Austria, y un combatiente más desconocido: Miguel de Cervantes, quien sufrió una herida (no tan grave) en su mano izquierda que luego le daría el apodo de “el manco de Lepanto”.

image La Batalla de Lepanto

Si bien la noticia de la victoria de Lepanto fue recibida con gran alegría dentro del mundo cristiano, el espíritu de cruzada que pretendía impulsar Pío V, murió en la siguiente primavera. La Santa Liga se disolvió rápidamente, porque a la rica República de Venecia no le convenía una guerra perpetua con los cercanos otomanos.

Tres años después de la Batalla de Lepanto, los turcos arrebataron a los españoles no sólo Túnez (recientemente conquistada por Juan de Austria), sino también la fortaleza de La Goleta, mientras que la amenaza de su expansión continuaba intacta.

Miguel de Cervantes, por su parte, luego de recuperarse de sus heridas en Italia y permanecer en Nápoles hasta 1575, inició su regreso a España, pero fue capturado por un navío otomano durante 5 largos años en los que intentó escapar más de una vez de su prisión en Argel (África del norte).

Cuando finalmente se pagó su rescate, Cervantes volvió a España en 1581, donde intentó emplearse en diversas tareas administrativas. Como recaudador de impuestos fue acusado de apropiarse del dinero del Estado, por lo que fue encarcelado temporalmente. Fue durante este encierro cuando comenzó a idear El Quijote. image El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha es la gran novela clásica castellana. Con el pretexto de fustigar los libros de caballería, Miguel de Cervantes nos presenta el enfrentamiento del ideal caballeresco, asumido por el Don Quijote, con un mundo regido por normas ya muy diferentes. Ante el idealismo de su señor, Sancho representa el realismo.

Pero tanto idealismo como realismo, no son presentadas como posiciones irreductibles, sino que se interfieren constantemente. Los personajes de El Quijote no representan un único rasgo, y lo que es una de las mejores cualidades en la gran obra maestra de Cervantes.

Cervantes siempre demostró orgullo de haber combatido en la Batalla de Lepanto, refiriéndose a ella en el prólogo de la segunda parte de Don Quijote como: “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”.

Fuentes:

  • Venard, M.: Los Comienzos del Mundo Moderno, El Mundo y su Historia, vols. V y VI, Argos, 1970.
  • Cervantes, M.: Don Quijote de la Mancha, Edición I: 1605-1615

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