Los navíos corsarios más espectaculares
Aquellos corsos que marcaron una época y dieron nombre a toda una estirpe de bandidos marinos tuvieron su momento entre los años 1569 y 1621, cuando protegidos por el gobierno inglés atacaron una y otra vez a los barcos y colonias españolas. Bajo bandera inglesa, los corsarios tenían “patente de corso“, es decir, permiso de las autoridades, para actuar contra los enemigos de su país, pero no contra los navíos amigos.

Jesus of Lubeck
Su gran fuerza, aquélla que tantas victorias les otorgó, eran sus potentes navíos. Tenían dos modelos de barcos: los de gran tonelaje y gran capacidad de disparo y los ligeros, que eran fácil de maniobrar en determinadas situaciones. Aparte de su capacidad y tamaño, los diferenciaba el hecho de que los primeros eran suministrados por la propia Corona, mientras que los segundos se construían específicamente para el abordaje y piratería. Fue la Reina Isabel I quien comenzó a ayudar a los corsarios dándoles un barco, el Jesus of Lubeck. Pero no fue ella la única que lo hizo, pues posteriormente también Enrique VIII suministró varios barcos de su marina a los corsarios: el Elizabeth, el Jonas o el Triumph. Entre los barcos ligeros destacaron por aquella época el Ark Raleigh y el Revenge.

Ark Raleigh
El Golden Hind del famoso Francis Drake fue conocido en todo el mundo, por sus brillantes colores y por sus banderas y estandartes. Era un barco rápido que se maniobraba con mucha facilidad y de ese modo esquivaba con velocidad el fuego enemigo. Lo manejaban 90 hombres, tenía 14 cañones por banda y pesaba sólo 240 toneladas.

Golden Hind
También los holandeses tenían una flota de buques corsarios: las urcas, de unas 400 toneladas y unos 30 cañones por banda. Estos barcos los usaban sobre todo para atacar a las ciudades portuarias.
Entre los navíos españoles los más conocidos eran la Capitana y el Almirante, sin embargo no tenían la facilidad de recarga de cañones que tenían los buques corsarios. Además su menor peso los hacía débiles ante aquéllos, y es que los españoles construían barcos que tenían que remontar el Guadalquivir para llegar hasta Sevilla, por lo que no podían ser barcos de gran tonelaje.
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