Lawrence de Arabia, el historiador rebelde
El soldado y escritor Thomas Edward Lawrence tuvo varios nombres, pero la historia lo recuerda como Lawrence de Arabia. Su famosa actuación en Arabia empezó en 1916 cuando Husayn ibn Ali, emir de la Meca, proclamó una revuelta árabe contra el Imperio Otomano a cambio de garantías británicas para expandir el reino.
Al comenzar la Primera Guerra Mundial, Lawrence, oficial de informaciones británico de 28 años, se convirtió en el enlace entre el ejército inglés, para aquél entonces involucrado en su propia lucha contra el Imperio Otomano, y Faisal, el hijo de Husayn, que encabezaba una fuerza rebelde.
Lawrence había aprendido árabe durante las excavaciones arqueológicas que realizó mientras estudiaba Historia en Oxford y sentía una admiración romántica por los árabes. Su tesis de licenciatura ya versaba sobre los aspectos militares de Las Cruzadas, y la importancia de la cultura árabe durante el período medieval.
Después de vestirse al estilo árabe, los beduinos lo aceptaron como uno de ellos y pronto, según explica en su libro Los siete pilares de la sabiduría (1926), transformó un grupo de hombres pertenecientes a grupos étnicos diversos en su fuerza guerrillera eficazmente unida. Se convirtió en el estratega principal de todo el ejército rebelde.
Durante un tiempo consiguió que los jefes árabes, pendientes de sus propios intereses, compartieran su visión de una nación árabe unificada y persuadió a los comandantes británicos de que lo apoyaran. Las buenas intenciones de Lawrence inspiraron a sus hombres, y él mismo lucho incluso luego de ser forzado por soldados turcos.
O eso dijo él. La veracidad de sus memorias, una mezcla extraña y poética de glorificación y degradación personal, sigue siendo dudosa. Lo que es incuestionable es su papel crucial en la expulsión de los turcos de Siria y del oeste de Arabia. Rechazó una medalla del rey Jorge V, pero durante un breve período prestó sus servicios a Winston Churchill como consejero de asuntos árabes cuando aún era ministro de las colonias.
En los años veinte, tras ejercer presiones a favor de la independencia árabe sin éxitos, se alistó bajo un seudónimo como soldado raso en la Fuerza Aérea británica y en el cuerpo de tanques. Murió en 1935, tras sufrir un accidente en su motocicleta en su hogar de Inglaterra.
Husayn también falleció sin gloria. Reinó sobre Hejaz hasta 1924, cuando Saud conquistó la región y lo obligó a exiliarse a Chipre. Sin embargo, sus hijos Faisal y Abdullah, se convirtieron en reyes, Faisal en Iraq y Abdullah en lo que hoy es Jordania, donde la dinastía Husayn todavía gobierna 90 años más tarde.
Fuentes:
- Our Times: The Illustrated History of the 20th Century, Turner Publishing, Atlanta, 1995
- Roncayolo, M.: Nuestros Contemporáneos, Le Monde et son Histoire, tomo X, Editions Bordas, Paris, 1972.
- Gimeno, D., Primera y Segunda Guerra Mundial, Historia Universal, Editorial Sol 90, Barcelona, 2004.
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