La primer fiebre del Oro
A fines de la década de 1849, se consolidó en los territorios de los Estados Unidos la llamada Fiebre del Oro, iniciada por una serie de descubrimientos de yacimientos en California. Posteriormente, un gran descubrimiento de oro y plata en las regiones montañosas de Nevada, Colorado, Montana, Arizona y Wyoming provocaron la primer fiebre del oro del Lejano Oeste.
Imagen emyboop
Esta gran desesperación por encontrar objetos preciosos que enriquecieran las vidas de miles de pioneros generó una gran apertura temporal de nuevos pueblos, ubicados en las laderas de los valles.
Los mineros, solían lavar los grandes aluviones de los ríos, obteniendo más fracasos que ganancias. Los asentamientos comenzaban siendo sencillos, pero en cuanto un gran descubrimiento de nuevos yacimientos se encontraba, se convertían en ciudades. Pero su permanencia era incierta, dado que en cuanto se agotaba un yacimiento, se debían buscar otros lugares que brindaran nuevas riquezas.
La mayoría de estas ciudades quedaron abandonadas, como antiguas testigos de la primer fiebre del oro, siendo hoy en día conocidas como las ciudades fantasma.
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