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-     Escrito por gon

¿Juana I de Castilla fue realmente loca?

Hija de los reyes más emblemáticos y populares de la historia de España, los Reyes Católicos y mujer de un renombrado rey con una conveniente herencia y alianza, Felipe el Hermoso; Juana I de Castilla, popularmente conocida como Juana la loca fue producto de numerosas especulaciones que no nacieron luego de su muerte sino durante su adolescencia. ¿Mito o patología? muchos hechos históricos fomentan las posibles razones que pudieron alimentar el desequilibrio de la heredera (por casualidad) de la corona de Castilla y Aragón.

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En un principio, hay que destacar el conocido acontecimiento que tuvo en cuanto lo conoció a (por ese entonces) futuro esposo: simplemente un flechazo fugaz, que provocó el casamiento por adelantado y bajo sumo secreto de los amantes, tomándose una pequeña luna de miel de dos días fuera de las pompas y el jocoso festejo real. A su vuelta realizaron la ceremonia formalmente, bajo la desconfiada mirada del Rey Fernando II de Aragón. Para ese entonces, Juana tenía sólo 16 años.

Durante su estancia en Flandes con su marido, muchos visitantes de la corte aseguraban que Juana vivía constantemente aislada, sosteniendo también que su marido no le prestaba demasiada atención, y hasta llegaba a pasar días completos sin comer, comportándose de manera extraña, con un dejo de pasividad constante. Mucha gente comenzó a ver estas actitudes extrañas, comenzando a acusar a Juana como loca, sosteniendo que habría que encerrarla.

Pero no era el´público en general quienes solo sostenían esto. Posteriormente su propio marido, Felipe el Hermoso decidiría encerrarla definitivamente, hecho que no pudo concebir en vida, dado que murió poco tiempo después.

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Pero el verdadero hecho que caracterizó a Juana de su supuesta locura tuvo lugar en el castillo de La Mota, en Medina del Campo, cuando Juana decidió volver junto a su marido y sus hijos, hecho que sus padres le habían prohibido para que pudiera permanecer con su último hijo recién nacido en España.

Como era de suponerse, Juana se encontró con las puertas cerradas del castillo y por oden de los reyes, su séquito no le respondió. Al no ver salida en el Castillo, Juana decidió permanecer sentada frente a la verja de acceso, exclamando desesperadamente durante la noche entera que la tenían prisionera. La leyenda comenzaba, y éste fue uno de los primeros hechos que más dieron de hablar sobre su locura. Todavía faltaba la muerte de su marido, la de su madre, la herencia de la corona y su encierro en el palacio de Tordesillas, donde permanecería allí hasta su muerte… casi 50 años después.

¿Fue entonces Juana I de Castilla realmente loca? Solo la historia sabrá la verdad.

Vía| National Geographic History

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