El Conflicto del Beagle: la Guerra que no llego a ser
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El Conflicto del Beagle: la Guerra que no llego a ser

El conflicto por el Canal del Beagle fue una disputa fronteriza entre Chile y Argentina que había comenzado a principios del siglo XIX. Pero en la década de 1970 el conflicto recrudeció, especialmente a partir del Laudo Arbitral de 1977. Era una chispa junto a dos montones de pólvora: las dictaduras militares de Videla en Argentina y de Pinochet en Chile. Os contaremos la historia de este conflicto que estuvo muy cerca de desembocar una guerra que –afortunadamente- nunca llegó a suceder.

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Los avatares de la diplomacia entre Argentina y Chile por el Canal Beagle fueron muchos, desde que comenzó esta disputa, a fines del siglo XIX. Pero para remontarnos al conflicto de los años 70, debemos comenzar nuestro relato con la firma del Acuerdo sobre Arbitraje en el Beagle del 22 de julio de 1971, en Londres.

El Acuerdo sobre Arbitraje en el Beagle era un compromiso arbitral que solicitaba la determinación de los límites argentino-chilenos en el canal Beagle y la adjudicación de las islas Picton, Nueva y Lennox e islotes adyacentes. Asimismo designaba al Gobierno de Su Majestad Británica como árbitro de la disputa limítrofe, pero éste a su vez debía nombrar un Tribunal Arbitral de cinco jueces de la Corte Internacional de Justicia.

El fallo de la Corte Arbitral llegó seis años después a través del Laudo Arbitral de 1977.  El mismo otorgaba a Chile las islas Lennox, Nueva y Picton, ubicadas en el canal Beagle. Mientras el gobierno de Pinochet se apresuró a reconocer el fallo, no ocurrió lo mismo del lado argentino, pues el fallo le permitía a Chile la proyección en el Atlántico, tan temida por los sectores nacionalistas argentinos. El gobierno argentino expresó las reservas a la decisión arbitral.

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Los integrantes de la Junta Militar argentina decidieron postergar la declaración de nulidad del fallo, se propusieron negociaciones bilaterales directas con el régimen de Pinochet y así resolver las diferencias respecto de la delimitación de jurisdicciones marítimas en el canal Beagle (rechazando los fundamentos del laudo que le otorgaban proyección atlántica a Chile). Pero el gobierno chileno se aferró a lo establecido en el laudo.

La tensión comenzaba a hacerse presente en la región del Beagle. El gobierno chileno instaló puestos de vigilancia y señales al frente de los mismos a oficiales de la Armada. Por su parte, el gobierno argentino ordenó la movilización de parte de la flota naval y de tropas hacia el sur.

image Posibles negociaciones quedaron truncadas cuando el gobierno argentino de declarar nulo el laudo arbitral, el 25 de enero de 1978, pocos días antes de que expirara el plazo concedido a las partes para que la sentencia entrara en vigencia. A pesar de ello, Videla y Pinochet se reunieron el 20 de febrero en la localidad chilena de Puerto Montt, donde firmaron un Acta en la que se comprometieron a continuar con las negociaciones bilaterales. También se detuvieron las actividades militares y se aseguró la libertad de navegación en el área en disputa.

La distensión duró poco. Pronto se escucharon declaraciones belicistas a ambos lados de la cordillera. En junio de 1978, efectivos del Ejército y la Fuerza Aérea argentinas comenzaron maniobras de práctica de guerra en el sur. Asimismo, las embajadas argentinas en el exterior denunciaron una serie de incursiones aéreas y tareas de movilización terrestre de efectivos de las Fuerzas Armadas chilenas.

A pesar de estos incidentes Videla optó continuar las negociaciones directas previstas en el Acta de Puerto Montt. Los gobiernos de la Argentina y Chile acordaron que el mediador fuera el Papa, quien envió como representante a monseñor Antonio Samoré, para mediar entre los gobiernos. El 12 de diciembre de 1980, el Papa Juan Pablo II entregó a ambos gobiernos una propuesta de paz.

La propuesta papal otorgaba a Chile las islas Lennox, Picton, Nueva, Evout, Barnevelt, Freycinet, Wollaston, Terhalten y Sesambre, hasta la isla de Hornos. La línea envolvente de las costas de estas islas constituía el llamado “Mar Territorial” chileno, dentro del cual el Papa concedía a la Argentina la posibilidad de instalar ayudas para la navegación en las islas Evout y Barnevelt y un sistema de control terminal aéreo conjunto en la isla Nueva, con el fin de regular los vuelos desde y hacia la Antártida. Asimismo, la propuesta vaticana establecía una “Zona de Actividades Conjuntas y Concertadas” o “Zona o Mar de la Paz”, en donde tanto la Argentina como Chile explorarían y explotarían en común los recursos vivos y no vivos del lecho marino y del subsuelo.

Mientras el régimen de Pinochet aceptó rápidamente la propuesta papal, el gobierno militar argentino demoró su respuesta todo lo que pudo, y finalmente comunicó el rechazo a la propuesta. Se produjeron nuevos incidentes de ambos lados, lo que sirvió como justificación para la abrupta decisión de cerrar, a partir del mes de mayo, las fronteras con Chile como “medida precautoria”.

Con la llegada de un “duro” como el general Galtieri a la presidencia argentina a fines de 1981, las relaciones con Chile atravesaron una de sus fases más críticas. La cuestión del Beagle fue percibida por el nuevo mandatario como la prioridad uno de la agenda. Pero el estallido la Guerra de Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña en el mes de abril de 1982 dejó la cuestión del Beagle de lado.

Tras la dura derrota que recibió Argentina en la Guerra de Malvinas, se concertó el primer acuerdo sustantivo entre los gobiernos de la Argentina y Chile en todo el proceso de mediación, fue el 15 de septiembre de 1982, ya durante el gobierno de Reynaldo Bignone (Arg). Ambas partes aceptaron la invitación del Vaticano a prorrogar el Tratado de Solución Judicial de Controversias de 1972.

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Este acuerdo se debió a que ninguno de los dos regímenes militares estuvo dispuesto a hacer peligrar la mediación, ya que ambos gobiernos enfrentaban una grave crisis interna. El presidente Bignone y los miembros de la Junta Militar argentina decidieron trasladar al futuro gobierno democrático –que asumiría en diciembre de 1983- la resolución del problema. Así el 26 de julio de 1984 y antes de una versión definitiva del acuerdo, el Presidente argentino democrático Raúl Alfonsín convocó a una consulta popular no vinculante.

El resultado de la consulta popular argentina de 1984 fue contundente: un 82% de la población voto por la aceptación de la propuesta papal. En este marco los legisladores aceptaron la firma de un tratado de paz. La firma del Tratado de Paz y Amistad (29 de noviembre de 1984) daba fin al diferendo por el Beagle.

Chile obtuvo el reconocimiento de su soberanía chilena sobre todas las islas al sur de la isla Grande de Tierra del Fuego (excepto las argentinas al lado norte del canal). En contrapartida, Chile renunciaba a la mayor parte de los derechos marinos que tales islas otorgan según el derecho internacional. A su vez ambos países intercambiaron derechos de navegación en la zona y Argentina renunció a sus aspiraciones en el estrecho de Magallanes.

Bibliografía Consultada:

Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

www.mrecic.gov.ar

www.argentina-rree.com

Wikipedia

Imágenes:

1. canal Beagle, wikipedia

2 y 4. Mapas de las zonas de conflicto, y del límite actual, en Wikipedia

3. reunión entre Pinochet y Videla, wikipedia

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3 Comentarios

  1. Rita Gart dijo...

    Increíble. Estaba echándole un ojo al blog y he visto este artículo, que trata justo de lo que ha explicado mi profesor de Historia del Mundo Actual en clase.
    Buen artículo! Me ha venido de perlas para completar apuntes.

    Un besico de una historiadora en potencia.

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  2. luis - Compra Venta de carros dijo...

    Pienso que el conflicto del Beagle, a pesar de venir desde principios del siglo XIX, fué revivido por la dictaduras militares de Chile y Argentina como una estrategia de distracción a sus pueblos y de esta manera crear una cortina de humo que ocultara tanto a su pueblo como a la comunidad internacional la continua y sitemática violación de los derechos humanos contra quienes no estaban de acuerdo con estas dictaduras.

    Me gustó mucho el artículo.
    Saludos.

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  3. Juan Vera Ortega dijo...

    Creo que ningún país puede aceptar ir a un Arbitraje y después que el Fallo les es adverso o no les gusta, desconocerlo o no acatarlo. La sentencia fue sobre aquello que los dos países pidieron dirimir:la posesión de las islas al sur del Beagle, y sobre esa situación fue que 5 jueces internacionales se pronunciaron, jueces que también fueron acordados por los dos países Desconocer la sentencia por parte de Argentina, sólo pudo hacerse en el contexto del aislamiento internacional chileno por su dictadura repudiada por todo el mundo civilizado. Pero no hay que olvidar que este proceso arbitral, no se inició con pinochet, sino en 1971 con el presidente constitucional chileno Salvador Allende, quien acertadamente, comprometió el honor de Chile, en respetar y hacer respetar el Fallo arbitral, asunto en el que Argentina también empeñó su honor como nación. Afortunadamente, después, en el año 1984, fue el propio pueblo argentino quien se decidió por la paz y el Derecho internacional, al aprobar mayoritariamente la consulta nacional de 1984. Hoy día, muchos chilenos respetamos y queremos de verdad a muchos argentinos y argentinas que tenemos la suerte de conocer. Hemos ganado mucho con la paz en lugar de mostrarnos las garras en las fronteras. Hoy los chilenos tenemos mucho que aprender de los argentinos, y ellos también deben aprender mucho de los chilenos para que nunca más se repita algo parecido a la guerra que casi fue en 1978.

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