Escrito por Tendenzias

El Coloso de Rodas: La estatua representativa a Helios

El Coloso de Rodas fue una de las 7 maravillas del mundo antiguo y, junto con el Faro de Alejandría, una de las últimas de la lista que llegaron a ver la luz. También goza del dudoso honor de ser, probablemente, la que menos duró pues, mientras que algunas de sus compañeras de lista pervivieron durante siglos (y, en el caso de la Gran Pirámide de Giza, incluso llegan a la actualidad), el Coloso de Rodas solo duró unas cuantas décadas. Actualmente, no nos queda ningún resto de la estatua y solo nos podemos imaginar el aspecto que debió de tener gracias a las descripciones que hicieron de ella autores como tan conocidos como Plinio el Viejo o Estrabón.

Construcción del Coloso de Rodas

La idea de construir una enorme estatua en honor al dios Helios, dios protector de Rodas, surgió después del gran asedio que sufrió la isla en el año 305 a. C. En aquel año, el hijo de Antígono I, el sucesor de Alejandro Magno en la zona de Macedonia, Siria y otras zonas de Asia Menor, Demetrio Poliorcetes, llegó a la isla de Rodas al mando de una poderosa flota para asediar la ciudad. La razón era la cercana alianza que mantenía Rodas con Ptolomeo I de Egipto, destacado rival y enemigo de Antígono I. Temeroso que de pudiera prestarle ayuda militar o recursos a Ptolomeo I durante sus enfrentamientos, decidieron tomar el control de Rodas mediante este asedio. Sin embargo, Rodas, que estaba bien fortificada y preparada para este tipo de problemas, soportó el asedio durante más de un año, sin que Demetrio consiguiera su objetivo de dominarla. En el año 304 a. C., Demetrio firmó un tratado de paz con Rodas antes de retirarse con su flota sin cumplir su objetivo, después de que Ptolomeo enviara una flota para ayudar a su aliado.

coloso rodas Los habitantes de Rodas no solo atribuyeron su capacidad de resistir al asedio a sus propias precauciones, sino también a la ayuda que les habría proporcionado su dios protector, Helios, la personificación del Sol. Para honrarlo, decidieron que crearían la estatua más magnífica posible en su honor, trabajo que encargaron a Carios, que había sido pupilo del famoso artista Lisipo.

Según una de las mejores descripciones que nos quedan del Coloso de Rodas, la de Plinio el Viejo, esta mediría 32 metros, aunque él solo pudo ver sus restos después de su derrumbe. Pocos datos seguros tenemos sobre el Coloso. Habría estado hecha de hierro y bronce, aunque probablemente los pies fueran de piedra y tuviera algunos detalles en otros materiales, como el ya mencionado mármol. Además de esto, conocemos muy pocos detalles concretos sobre su aspecto y su construcción, aunque existen muchas teorías y deducciones al respecto realizadas por distintos especialistas de la historia y la arquitectura.

Puerto Rodas De hecho, ni siquiera se sabe con seguridad dónde y cómo estaría emplazada. Durante mucho tiempo se pensó que el Coloso tendría cada pierna apoyada en uno de los lados del muelle de Rodas. Sin embargo, parece muy complicado que, con las técnicas de la época, se pudiera haber conseguido que una estatua de tales dimensiones se hubiera mantenido estable en esa posición. Varios historiadores sugieren que habría presidido el muelle de Rodas, pero en uno de los laterales, con una posición más habitual según la estética y la forma de construcción del arte helenístico griego. Pero eso tampoco es seguro y otra teoría sugiere que el Coloso no habría estado en el muelle, sino en la Acrópolis de la ciudad.

Quizá una de las pocas cosas seguras que sabemos hoy en día sobre el Coloso es la certeza de su magnificencia. Sin duda, debió impresionar enormemente a sus contemporáneos. Debemos recordar que Plinio, según hemos indicado, afirmó que el Coloso medía unos 32 metros, mientras que la Estatua de la Libertad de Nueva York, que todavía hoy impresiona, mide solo dos metros más, 34, desde sus pies hasta su corona (sin contar la base ni la antorcha). Si la Estatua de la Libertad sigue fascinándonos hoy en día, sólo podemos imaginar la impresión que causaría una estatua del tamaño del Coloso a sus contemporáneos.

Grabado Coloso Rodas Sin embargo, esta magna obra duró muy poco tiempo. Su construcción comenzó en el año 292 a. C. y se terminó alrededor del 280 a. C. Sin embargo, en el año 226 a. C. un enorme terremoto sacudió la isla de Rodas, provocando graves desperfectos y derrumbando el gran Coloso que, según parece, se partió por las piernas y cayó a la tierra, destrozándose como consecuencia del golpe. El Coloso no fue reconstruido y sus restos permanecieron en Rodas durante siglos, para la maravilla de los visitantes de la isla.

Los restos del Coloso no desaparecieron hasta que los musulmanes conquistaron la isla de Rodas, ya en plena Edad Media. Se sabe que el califa Muawiyah I vendió parte de la estatua a un comerciante y destrozó el resto para aprovechar su material. A día de hoy, no nos quedan restos conocidos del gran Coloso. Algunos historiadores han indicado varias hipótesis de lugares donde podría haberse alzado la magnífica estatua, pero distan mucho de estar comprobadas y han sido contestadas. Por lo tanto, a día de hoy, solo podemos imaginar cómo sería su aspecto gracias a los maravillados testimonios que nos dejaron sus testigos.

Vídeo del Coloso de Rodas

Si quieres saber más sobre esta gran construcción de la Antigüedad, te recomendamos que veas la siguiente conferencia, dedicada al Coloso y al Faro de Alejandría:

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