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Biografía de Jesus de Nazaret

Repasamos los años centrales de la biografía de Jesús de Nazaret, recorriendo su labor como predicador, sus ideas políticas y religiosas y-por supuesto- los dramáticos y últimos días de su vida. A continuación en Sobrehistoria, la Biografía de Jesús de Nazaret.

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Sin dudas Jesucristo es uno de los hombres que más profundamente ha influido en la historia de la Humanidad. Su predicamento en vida, se transformó luego de su muerte en el cimiento de una nueva religión, que extendió por buena parte del mundo occidental, a través de la evangelización llevada adelante por la Iglesia Católica. A tan sólo unos días de la Navidad, conmemoración del nacimiento del niño Jesús, repasaremos brevemente parte de su biografía: sus años como predicador y líder espiritual.

Biografía de Jesus de Nazaret

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La biografía de Jesús de Nazaret llega a nosotros a través de los evangelios. En esta escrituras se describe a Jesucristo como un hombre pacífico, y alejado de la violencia característica de los años de la dominación del Imperio Romano. Sin embargo su mensaje era conflictivo. Se contraponía al cumplimiento de la Torá que propugnaban los fariseos. También se distanciaba de las creencias de los esenios, quitando al Templo de un rol central en la vida espiritual.

Jesús de Nazaret y su niñez

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 Antes de conocerle como predicador, sabemos de él siendo un niño. Jesús de Nazaret nace hacia año 5 a.C. en un establo de Belén, en Judea, cuando dicha provincia pertenecía al Imperio Romano. Sus padres fueron  José (que era carpintero) y María. Según conocemos por las sagradas escrituras Jesús fue “concebido por obra y gracia del Espíritu Santo”.

Tras un tiempo en Egipto (escapando de las persecuciones del Rey Herodes) el niño Jesús pasa su infancia y juventud en Nazaret, en Galilea, se dedica a ayudar a su padre José en la carpintería y también pasa el tiempo estudiando las tradiciones judías de la época. Cuando llegaban fechas festivas acompañaba a sus padres a Jerusalén, y es a los 12 años, cuando en una de sus visitas a Jerusalén demostró su sapiencia ante los doctores del Templo.

Jesús de Nazaret predicador

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Al llegar a los 30 años es e bautizado por Juan “El Bautista” en el río Jordán y se estableció en Cafarnaún, donde comienza  a “predicar la llegada del Reino de Dios”.

Jésus de Nazaret era un predicador ambulante. Juan el Bautista le había señalado como su sucesor. Luego de sortear una serie de pruebas de ascetismo, aumentó su popularidad y –también- el número de sus seguidores. Entre estos discípulos doce hombres conformaban el núcleo más cercano a Jesús. Eran quienes hoy conocemos como los doce apóstoles.

Jesucristo dedicó gran parte de su juventud ( y de su vida) a predicar sus creencias. Así, recorrió numerosos lugares de Palestina. Llegó a Jerusalén tan sólo unos pocos días antes de su muerte, aparentemente en el año 30 d.C. Había llegado allí para celebrar junto con sus discípulos la pascua judía.

Es importante recordar que la ciudad de Jerusalén era el núcleo de la vida religiosa judía. En ese contexto, la prédica de Jesús atrajo el recelo de las autoridades religiosas judías y de sus seguidores.

Los más humildes se identificaban con la palabra de Jesús y sobre todo sumaba seguidores debido a los muchos milagros que decían que obraba. A pesar de la admiración de muchos, Jesús sufre cusaciones de hipocresía moral a los fariseos que acabaron por determinar la preocupación de la autoridad oficial que veían en el predicador a una amenaza.

De este modo Jesucristo es denunciado ante el gobernador Romano Poncio Pilatos por haberse proclamado Rey de los Judíos y Mesías, aunque cabe señalar que el reino al que él se refería mientras predicaba eera el el reino de los cielos, el reino de Dios.

la ultima cena

El gobierno comenzó a cercarlo y Jesús sabía que su final era inminente, entonces, reunió a sus discípulos en lo que se ha denominado La última Cena; Jesús es apresado más tarde en el Monte de los Olivos mientras rezaba, presumiblemente gracias a la ayuda de uno de sus discípulos, Judas, quien lo traicionó. Esta situación da inicio a la Pasión de Cristo, proceso en el cual es sometido a durísimos padecimientos antes de ser finalmente crucificado en la cruz.

Los últimos días de Jesús

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Como hemos explicado, la víspera de la pascua judía, Jesús se reunió con sus apóstoles en la conocida “última cena”. En ella, predijo ante sus seguidores que habría de ser traicionado por uno ellos. Poco después, tras la traición del apóstol Judas Iscariote, Jesús fue capturado por los guardias del sumo sacerdote. El consejo religioso judíosanedrín– le declaró culpable de blasfemia, ante la afirmación de Cristo de que él era el mesías. Se le condenó a la pena de muerte.

El sanedrín no podía aplicar dicha pena sin el consentimiento de las autoridades romanas que –recordemos- dominaban la región. Fue así que el gobernador romano de Judea, Poncio Pilato, accedió a cumplir la pena que determinaron las autoridades judías. Jesús fue torturado y poco después se le asesinó a través de crucifixión, un método de ejecución utilizado en tiempos romanos.

Tras su muerte, la vida y el legado de Cristo cobraron una relevancia como quizás nunca se había visto en la historia. Sus discípulos relataron el milagro de la resurrección. Los once apóstoles restantes presenciaron su aparición. En ellas Jesús les ordenó que predicaran su mensaje. Esta línea religiosa que sostenía que Jesús de Nazaret era el mesías, hizo que las creencias cristianas se separaran aún más de la tradición judía.

Posteriormente se desarrolló el cristianismo como una nueva religión, que tuvo un comienzo de persecuciones y ocultamiento. Pero sólo algunos siglos después llegó a ser la religión oficial del Imperio Romano, alcanzando su mayor poderío al dominar la espiritualidad de la Europa Medieval y luego del “Nuevo Continente” tras el Descubrimiento de América.

El Jesús “histórico”

Calvario Tiziano

Además del Nuevo Testamento, existen otras fuentes que demuestran la existencia de Jesús y que han llevado a muchos expertos a admitir su existencia como personaje histórico más allá de su dimensión religiosa. Esta aceptación prácticamente universal de la naturaleza histórica de la figura de Jesús procede del conocimiento que se tiene de su existencia por otras fuentes escritas ajenas a los Evangelios cuyos autores, además, no estaban directamente vinculados con el universo del cristianismo primitivo. Así, se considera que estas fuentes son más fiables que los escritos vinculados a la Biblia al ser consideradas más imparciales y no verse contaminadas directamente por cuestionamientos de tipo religioso.

Las dos fuentes principales que se utilizan para demostrar la existencia de Jesús desde un punto de vista histórico sin acudir a los testimonios relacionados directamente con la fe cristiana son los trabajos del escritor judío fariseo Tito Flavio Josefo (también conocido por su nombre hebreo, José ben Matityahu) y del conocidísimo tratadista de origen romano Tácito.

El historiador Flavio Josefo ha pasado a la posteridad especialmente por los escritos en los que relata los hechos vinculados a la Gran Revuelta Judía del año 66 d. C. Si bien no es exactamente contemporáneo de Jesús, al haber nacido alrededor del año 35 d. C., el hecho de que viviese en la época inmediatamente posterior a la vida y muerte de este personaje hacen de él una fuente bastante fiable a la hora de constatar su existencia. Flavio Josefo cita a Jesús específicamente en dos ocasiones en su obra “Antigüedades Judías”, donde hace referencia a un “hombre sabio” que fue seguido y considerado como el verdadero “Mesías” por muchos judíos y griegos y que fue crucificado. Asimismo, también habla de un hermano de Jesús, cuyo nombre han traducido los expertos de habla inglesa especialistas en la obra de este autor como “James” y de la muerte de Juan Bautista, relacionada también con las reivindicaciones judías del momento. Estas referencias, aunque breves, se consideran pruebas fehacientes de la existencia histórica de Jesús, documentada por un escritor ajeno al ámbito del cristianismo primitivo.

Jesús Crucificado Velázquez
En segundo lugar, nos encontramos con el historiador romano Tácito. Posterior a Flavio Josefo, sus obras se retrotraen ya al siglo II d. C., por lo que su distancia temporal de la época en que nació Jesús hace que su testimonio se considere menos original que el de Flavio Josefo. Sin embargo, la distancia ideológica que muestra respecto al cristianismo también hace que se le considere más independiente y menos contaminado por las ideas cristianas que otros escritos de la época. Así, Tácito, en sus famosos “Anales” describe la ejecución de Jesús por Poncio Pilato mientras cuenta la persecución que Nerón hizo de los cristianos tras el incendio de la ciudad de Roma, hablando de su culto como mito y describiendo tal creencia como “vergonzante” y lamentándose de que hubiera llegado a Roma desde Judea. En todo caso, pese a su tono despectivo, el famoso autor romano testifica su existencia de forma fehaciente y considerada totalmente fiable por parte de los historiadores, que utilizan los escritos de Tácito para apoyar otros descubrimientos de tipo histórico.

Aunque existe la teoría del “mito de Cristo”, que defiende que Jesús nunca existió históricamente, la mayoría de expertos coinciden en que la existencia real de Jesús es indubitable. De hecho, ni los enemigos más encarnizados de los cristianos pusieron nunca en duda la existencia de Cristo, ni siquiera durante sus ataques más agresivos contra dicha fe. Pese a que los expertos pueden no estar de acuerdo en los detalles y las cuestiones de tipo religioso, está aceptado a nivel general que durante el primer tercio del siglo I d. C., hubo un hombre en Judea llamado Jesús que fue bautizado por Juan “el Bautista” y fue mandado ejecutar por Poncio Pilato, más allá de toda duda razonable.

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