Alejandría, hundida en el lodo
Hubo un tiempo en que Alejandría fue el faro del mundo. Hubo un tiempo en que Alejandría fue el centro de la cultura y el saber. Hubo un tiempo en que Alejandría fue grande, ennoblecida y engalanada para el mayor disfrute de Cleopatra, la reina de Egipto que más nos ha hechizado con su Historia.

Antigua Biblioteca de Alejandría
Alejandría, la ciudad que en su día fundó el gran Alejandro Magno, allá por el siglo IV a.C. Un Imperio por sí misma que albergó el que fue considerado una de las siete maravillas de la Antigüedad, el famoso Faro de Alejandría. La que también albergó la mayor sabiduría de todos los tiempos, su no menos famosa Biblioteca. Casi 900.000 volumenes se calcula que llegó a tener; piezas únicas que recogían los pensamientos de Arquímedes, de Sófocles, de Euclídes…
Ciencias como las Matemáticas o la Astronomía. Letras, como las contenidas en los textos de los grandes pensadores griegos. Un basto conocimiento que se perdió en el Tiempo. Hundido en el agua, quemado en un incendio, ¿quién sabe? son tantas las teorías y leyendas que se han escrito sobre ella que aún nadie ha podido confirmar…
Uno de los más informados en la Historia de Alejandría, el investigador francés Franck Goddio va a celebrar una exposición en Madrid a partir del próximo 16 de abril en la que va a exponer más de 500 piezas arqueológicas que ha ido encontrando en la bahía de Abukir, bajo el mar, hacia donde se han dirigido todas sus investigaciones para averiguar lo sucedido a aquella civilización. Y él tiene su propia teoría.
A nivel oficial, pues fue contratado por el Gobierno de Egipto para encontrar los restos de la antigua Alejandría, ha encontrado ya, en el fondo del Nilo, en dicha bahía, más de 18.000 objetos de un valor incalculable: estatuas, restos de columnas, bloques con inscripciones jeroglíficas…
Según Goddio, la antigua Alejandría, aquélla que tan mágicamente nos han descrito los textos antiguos, aquella ciudad faraónica y lujosa, llena de palacios y exuberantes jardines, y que contaba con el fastuoso Palacio de Cleopatra en el Portus Magnus se hundió en el lodo víctima de su propio peso.
Cuando la construyeron no tuvieron la prudencia de comprobar el terreno sobre el que se asentaban los cimientos de aquella mastodóntica ciudad. Científicamente, Goddio nos explica que el barro del Nilo se compone de cristales que contienen agua. Cuando sobre estos cristales se ejerce una presión excesiva, éstos estallan y sueltan el agua que lleva dentro, lo que hace que la tierra pierda un 50% de su consistencia. Esa presión, durante años, fue socavando todo el terreno, hasta que finalmente hundió a Alejandría en el lodo del Nilo, junto a la bahía de Abukir.

Faro de Alejandría
Franck Goddio lanzó además su teoría sobre el tan buscado y deseado Faro de Alejandría. Según él, ese mítico faro ya no existe en parte alguna y no es necesario buscarlo. El Faro que se hundió, allá por el siglo XIV no es el Faro que en el siglo III a.C. podían contemplar los alejandrinos, pues desde entonces, varias veces se reconstruyó antes de su total destrucción. Caso de encontrar restos de ese faro, éstos no tendrían valor histórico alguno, pues no serían más que restos de un faro construido poco antes del siglo XIV cuando se cayó definitivamente.
Una vez más, si esta teoría es cierta, parece como si la Naturaleza pareciera revelarse contra los delirios de grandeza de la Humanidad. ¡Cuántos imperios han caído víctimas de su propia ambición, de su egoísmo de su locura! Alejandría se perdió por su vanidad. Fue una gran ciudad. Fue el faro del Mundo, nuestro Faro, pero para siempre, todos sus tesoros culturales quedaron enterrados en el barro…
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