Akhenatón, el Faraón que creyó en un solo dios II

La nueva institución también impulsó a un nuevo sistema de oración y ceremonias. Anteriormente, los templos donde se realizaban los ritos religiosos eran espacios oscuros y cerrados, donde unos pocos tenían acceso a diversas partes del mismo, generando una exclusividad total que solo era otorgada a los miembros de la realeza y el clero. Con la nueva reforma, los templos se abrieron hacia el exterior  y fueron conformados por amplios balcones que se explayaban hacia la luz, para permitir que las ceremonias se realizaran al aire libre.

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Otra de las innovaciones que surgieron en este corto reinado, fue la creación de una nueva capital, la cual se llamó Ajetatón (que significaba “próximo a Aton”); lugar que fue destruido tras la muerte del Faraón.

En cuanto al arte, se lograron numerosas mejoras, dado que se pasó de la representación rústica típica de los reinados anteriores, donde se mostraban las figuras humanas rígidas y sin expresión, a una representación completamente nueva, donde las figuras son mas humanizadas, demostrando naturalidad y veracidad en las descripciones.

De todas formas, esta religión no tuvo gran trascendencia ni peso en el resto de los egipcios, dado que existen pruebas de que estos continuaban venerando a los dioses menores (de la agricultura, la siembra, el clima, etc) a expensas del culto impuesto por el estado.

Dado a la falta de documentación de aquellos tiempos, es muy difícil poder determinar en que momento terminó el reinado de Akhenatón y cuándo se desvaneció el monoteísmo por completo. Las evidencias muestran que a partir del decimoséptimo año de reinado del Faraón, no se encuentran nuevas construcciones que evidencien la continuidad de su reinado, de modo que se cree que éste murió en aquellos años. Tampoco se sabe mucho de su mujer, Nefertiti, la cual se cree que murió antes que su marido, en el decimocuarto año de reinado.

El sucesor de Akhenatón fue el Faraón Semenjkara, quien dirigió un reinado muy corto, probablemente de dos años, según demuestran los legados históricos. Durante su gobierno, la imagen de adoración a Atón fue siendo cambiada paulatinamente por la imagen de Amón, implantando nuevamente el culto del politeísmo. Este hecho se dio por concreto cuando subió al trono su sucesor, un niño de la realeza, hijo que Akhenatón obtuvo con su esposa secundaria (Kiya), dado que Nefertiti (que tenía el privilegiado título de Gran Esposa Real) sólo le concedió hijas mujeres.

El nombre del nuevo faraón sería Tut-anj-Atón, personaje que hoy en día todos conocemos como Tutankamón, Faraón que no obtuvo gran relevancia en la historia de Egipto, mas que haberle devuelto el culto a Amón tras la revolución que había generado su padre; pero que de todas formas, es conocido por el mundo entero por su rico legado escultórico, como la muy conocida máscara faraónica que actualmente se encuentra en el Museo del Cairo.

Vía | Wikipedia

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