A 100 años del Ford T


“Construiré un coche para las masas”, declaró Henry Ford hace exactamente un siglo, cuando presentó el Modelo T, el automóvil que llenó el planeta de vehículos e implementó la producción en cadena, la característica fundamental de la segunda etapa de la revolución industrial. Henry Ford

Al finalizar el siglo XIX, la premonición de un jóven granjero que soñaba con un coche particular al alcance de las masas no sólo se había realizado más allá de sus más desmesurados sueños, sino que había transformado todos los ámbitos de la vida social: desde el trazado de las ciudades, hasta el lugar del petróleo en la política y economía internacional, pasando por el aire que lastimeramente respiramos hoy en día.

Fuerte, ligero, verdaderamente multifuncional, el Modelo T que Henry Ford lanzó en 1908 lo tenía todo. Pero principalmente resistía los toscos caminos rurales, convirtiendo así a los trabajadores campesinos, que formaban un gran sector de la población norteamericana a principios del siglo XX, en un mercado lleno de clientes rentables.

Aún más importante, el coche de Ford era accesible por 850 dólares, y no un lujo lúdico que sólo los adinerados pudieran permitirse. Con el paso de los meses, cuando la producción se perfeccionó, los precios del Modelo T descendieron aún más, permitiendo a Ford construir un coche “que ningún hombre con un salario decente dejaría de comprar”.

El Modelo T de 1908

Al finalizar el año de producción, ya circulaban por los Estados Unidos 10.000 Modelos T. Cuando su fabricación cesó en 1927, más de 15 millones se habían vendido alrededor del mundo. Con sus cuatro cilindros, la transmisión “planetaria” semiautomática (pedales de marcha adelante y marcha atrás que facilitaba rápidos cambios), la suspensión flexible, y un magneto eléctrico que sustituía a las pesadas pilas secas, el innovador Modelo T fue el coche más moderno y sólido de la época. Podía ir a cualquier sitio que llegara un carruaje de caballos, y podía hacelo a mayor velocidad. “El coche nos libera del barro”, escribió una granjera al empresario en 1918, una aduladora metáfora dirigida al profeta de la tecnología y de su aplicación popular.

En particular, lo que hizo del Modelo T algo realmente radical y una mina de oro para Ford, fue la intercambiabilidad de sus componentes, característica que se repetiría de ahora en más en la industria de la teconología. Desde 1913, cada pieza del Modelo T, desde los ejes de la caja de cambios hasta las ruedas, se fabricaba con una rigurosidad tan estricta que cada modelo era igual a cualquier otro, permitiendo que el coche fuera producido en grandes cantidades en un tiempo en que los automóviles eran laboriosamente manufacturados.

Henry Ford y su Modelo TEn 1909, frente a una evidente demanda insaciable del producto, Ford inauguró su enorme fábrica en Highland Park, Michigan. Pocos años después, intentando reducir aún más el tiempo de producción, introdujo la cadena de montaje, creando de una vez la moderna industria del automóvil y sentando las bases para la producción en masa que hoy en día es el abc de cualquier empresa de producción. Todo al servicio del pequeño Ford T.

Fuentes:

  • Our Times: The Illustrated History of the 20th Century, Turner Publishing, Atlanta, 1995
  • Ford.com

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Comentarios al artículo

1

Escrito por: Adolfo Estévez
Fecha: 18, November, 2008 at 1:56 am

Sin duda, la Revolución industrial culminó con Henry Ford, uno de sus iconos y también de los Estados Unidos que ya comenzaba a dominar el Mundo con enormes empresas en las que FORD fue un referente


[...] Lo vimos en: Sobrehistoria.com [...]

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