A 100 años de Tunguska
“Nos despertamos de golpe al mismo tiempo. Algo nos tumbó. El viento soplaba muy fuerte. Mi hermano dijo: “¿escuchas todos esos pájaros volando arriba nuestro?”. De pronto, me caí de nuevo. Afuera, los árboles se agitaban violentamente y me asusté mucho. Salimos de la caseta, pero entonces comenzaron los estruendos. La tierra empezó a moverse y el viento derribó nuestro refugio cubriéndonos de escombros. Entonces vi algo asombroso: los árboles estaban cayéndose, las ramas se prendían fuego, todo se volvió muy brillante, ¿cómo puedo decirlo?, como si hubiera un segundo sol”.
El testimonio corresponde a Chuchan, miembro del clan Shanyagir que poblaba parte de Siberia en 1908, cuando el 30 de Junio la región del río Tunguska explotó.
Durante los 100 años que nos separan del misterioso evento, más de 30 hipótesis fueron esbozadas en un intento de explicar los anillos de destrucción expansiva que aún hoy pueden verse en la zona. La primera exploración científica en Tunguska se llevó a cabo en 1921, a cargo del ruso Leonid Kulik, quien continuó la investigación durante las siguientes décadas.
Varios testimonios de pobladores locales coincidieron en describir el evento como una ráfaga de explosiones intensas, parecido a un bombardeo, por lo que Kulik concluyó que debió tratarse de un meteorito cuya masa se habría desintegrado en pequeñas partes antes de impactar con la superficie terrestre. Lo cual explicaría, también, la inexistencia de un cráter en el epicentro de la región afectada.
Sin embargo, la magnitud del daño, (comparable a la de 1000 bombas atómicas de Hiroshima), y el registro de extrañas enfermedades en la población local luego del suceso, dieron lugar a teorías más extravagantes. La más llamativa corresponde al ingeniero ruso Yuri Labvin, quien asegura haber encontrado los restos de lo que habría sido un OVNI basado en siliciuro, una aleación de minerales inexistente en nuestro planeta.
Según este ufólogo, una nave extraterrestre habría intentado evitar un desastre catastrófico para la Tierra, arrojándose hacia el metorito antes de que este impactara sobre nuestro planeta. Otras teorías hablan sobre explosiones nucleares, incluso antes de que fuera posible crearlas.
Mientras tanto, las investigaciones científicas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, propusieron explicaciones más concretas, desde la posibilidad de un choque entre materia y antimateria, hasta la creación de un pequeño agujero negro.
Sin embargo, el impacto de un meteorito sigue siendo la hipótesis con mayor aceptación. Hoy en día, la Universidad de Bologna, en Italia, avanza sobre la idea de que el lago Cheko, a unos 8 km del epicentro de la explosión, podría ser, en realidad, el cráter formado por el objeto que cayó del cielo hace 100 años.
Fuentes:
- Universidad de Bologna – Dpto. de Física - http://www-th.bo.infn.it/tunguska/
- Las Heras, A., El Enigma Tunguska, Madrid, Ediciones Nowtilus, 2006.
- Pollard, S.; Calder, N., Comets: Speculation and Discovery, New York, Courier Dover, Publications, 1994.
- Zlobin, A., Quasi Three-dimensional Modeling of Tunguska Comet Impact (1908), paper en 2007 Planetary Defense Conference, 2007.
Artículos relacionados








Últimos comentarios