¿Y San Fermín quién era?
Corridas de toros, heridos, muertos. Estos son los datos que se relacionan a San Fermín todos los 7 de julio cuando, en la norteña ciudad de Pamplona (España), unos pocos toros son obligados a correr a través de resbaladizas calles de adoquín, rodeados por una multitud de personas que alegan conmemorar así la vida de un santo.
No es de extrañar que la relación entre los festejos y el personaje cristiano sea tan débil: San Fermín vivió a fines del siglo III d. C. Los primeros encierros de toros para “conmemorarlo” datan del período medieval tardío, cuando ya habían pasado más de mil años desde que muriera degollado en Francia.
Pamplona hoy es reconocida en el mundo entero por esta semana de festejos que acaba de finalizar. Sin embargo, antaño fue una significativa ciudad romana, fundada por Pompeyo en el año 74 a. C. Se cree que fue cerca del año 272 d.C. cuando aquí nació el hijo del senador romano Firmo, Fermín.
A fines del siglo III d. C., las últimas persecuciones a los cristianos aún estaban por ejecutarse de la mano de Diocleciano, un importante emperador romano que reorganizó el Imperio para rescatarlo de la crisis que lo hundía. Pero a pesar de la represión, el cristianismo se esparcía rápidamente a lo largo y ancho de Europa, de la mano de predicadores como San Honesto, cuyas palabras convencieron a Firmo y su familia de convertirse.
Fue entonces cuando San Fermín se ordenó sacerdote y partió a las Galias para predicar el cristianismo. Sus palabras fueron bien recibidas en el norte
francés, donde hoy numerosas iglesias se levantan bajo el nombre del santo. Pocos años pasaron antes de que su actividad fuera reportada a las autoridades romanas, quienes juzgaron peligrosas las palabras del predicador. Finalmente, fue encarcelado en Amiens (Francia), y luego degollado.
Hoy, al cierre de San Fermín, es difícil encontrar las conexiones entre los hechos y lo que confusamente se llama “tradición”. Las tradiciones evocan ideas comunes y las recrean a través de símbolos. La corrida de todos carece de alguna simbología cristiana. Quizá la única relación clara entre la vida del santo y los festejos sanfermines sea el derramamiento de sangre.
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Comentarios al artículo
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Fecha: 15, July, 2008 at 12:23 pm
La relación entre San Fermín y los encierros viene (si no recuerdo mal) del momento en que llevaban a la plaza a los toros para la corrida de la tarde (qué mal suena esto xD), los mozos llevaban a los toros por la cuesta de Santo Domingo, etc…Y bueno, ahí se quedó. Al final la relación es que las corridas eran durante las fiestas así que los encierros pues también.
Un saludo!
Y enhorabuena por el blog, creo que nunca había posteado…
2
Fecha: 10, September, 2008 at 8:27 pm
[...] eligió usar perros en lugar de ponies, por los que optó fatídicamente Scott. Respecto a los animales, muchos fueron sacrificados y cruelmente tratados durante esta ambiciosa y caprichosa exploración [...]







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