¿Qué pasó en Georgia?
Cuando la Unión Soviética se desintegra en 1991, los múltiples estados y culturas que habían formado parte de ella durante décadas, comienzan a fracturarse internamente. Las divisiones arbitrarias, la superposición de culturas y religiones, la negación de la autonomía: motivos más que suficientes para que un sinfín de conflictos se desatara en Euroasia y se prolongaran hasta nuestros días.
En las repúblicas del sur de la ex Unión Soviética, la guerra civil estalló en 1992. Desde Moldavia en el oeste, a través de los países del Cáucaso de Georgia, Armenia y Azerbaiyán, hasta Tayikistán en la frontera afgana, se despertaron todo tipo de enemistades étnicas. La Unión Soviética se había desintegrado pero la tarea de imponer el orden todavía residía en Rusia, el país dominante de la zona. Boris Yeltsin, el presidente ruso, tenía que definir el papel de su nación.
El problema de Yeltsin se remontaba a Joseph Stalin. Según el principio de “divide y vencerás”, Stalin trazó arbitrariamente las fronteras de las repúblicas soviéticas de la URSS dividiendo territorios que eran étnicamente homogéneos, y sembrando la semilla de los futuros enfrentamientos culturales y religiosos. Para ello, Stalin se preocupó de que en todas las repúblicas soviéticas la mayoría étnica estuviera equilibrada con una minoría significativa. Con este fin, promovió la emigración rusa a territorios lejanos.
Las consecuencias de esta política fueron desastrosas al caer la Unión Soviética que ataba a estos territorios. Por ejemplo, Nagorko-Karabaj, con una mayoría armenia cristiana, pasó a formar parte de Azerbaiyán, islámico, y a fines de los años ochenta se convirtió en el centro de una guerra brutal entre Azerbaiyán y Armenia. La región de Dniester, un reducto étnico ruso y ucraniano, fue fusionada con Moldavia, rumana, y estableció las bases para un futuro movimiento secesionista en los 90.
En Georgia, el presidente y antiguo ministro soviético de Asuntos Exteriores, heredó también este tipo de conflictos. Ossetia del Sur, que hasta 1990 era una zona autónoma (no independiente) de habla iraní dentro de Georgia, pidió la independencia de Georgia. Tras una serie de conflictos armados que incluyeron la intervención militar de Rusia (aliada a los separatistas de Ossetia), se firmó un acuerdo por el cual la zona quedaba “pacificada”, es decir, ocupada militarmente por tropas de “paz” tanto georgianas como rusas. Si bien se intentaba congelar el conflicto, las tensiones entre las demandas independentistas de Ossetia y el gobierno de Georgia siguieron aumentando en los últimos años.
Mientras que la comunidad internacional continuaba sin aceptar la independencia de Ossetia del Sur, la región avanzaba sobre actos autónomos que lo acercaban a Rusia. El 7 de agosto pasado, mientras el mundo tenía sus ojos puestos en los Juegos Olímpicos de Beijing, el gobierno de Georgia aprovechó la situación global para avanzar militarmente sobre Ossetia y dar fin al movimiento separatista.
Se especula que las razones de este ataque pueden estar en la ambición de Georgia por pertenecer a la OTAN, a la cual no podrían acceder con los problemas internos que Ossetia del Sur representa para el gobierno. Lo cierto es que la agresión georgiana pronto puso en movimiento a las tropas rusas, despertando, como siempre, la intervención de los Estados Unidos. Actualmente, y según las declaraciones de Moscú, las tropas rusas ya se retiraron de la zona, y Georgia congeló nuevamente la situación, pero el desenlace continúa incierto.
Fuentes:
- Our Times: The Illustrated History of the 20th Century, Turner Publishing, Atlanta, 1995
- Agencia Europa Press
- Russia Today
- Fotos: BBC Mundo
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